Del 27 al 30 de octubre de 2025, Palma de Mallorca acogió una nueva edición del Congreso de Comunicación Social de la Ciencia (CCSC2025), organizado por la Asociación Española de Comunicación Científica (AEC2) y la Universitat de les Illes Balears (UIB).
Del 27 al 30 de octubre de 2025, Palma de Mallorca acogió una nueva edición del Congreso de Comunicación Social de la Ciencia (CCSC2025), organizado por la Asociación Española de Comunicación Científica (AEC2) y la Universitat de les Illes Balears (UIB). Durante cuatro intensas jornadas, comunicadores, periodistas, investigadores y responsables institucionales debatieron sobre los desafíos y oportunidades que enfrenta hoy la comunicación científica en un escenario marcado por la emergencia climática, la transformación digital y el impacto de la desinformación en la esfera pública.
Comunicar en tiempos de crisis
El 29 de octubre tuve la oportunidad de participar en la mesa redonda “Crisis? What crisis? La comunicación científica en situaciones de emergencia”, en la que compartí espacio con Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET); Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES); y Jaime Prats, responsable de comunicación institucional del CSIC. La sesión fue magistralmente moderada por Rocío Benavente, periodista científica especializada en verificación y desinformación en Maldita.es.
La mesa coincidió, además, con el primer aniversario de la DANA que afectó a la ciudad de València en 2024, un hecho que aportó un especial valor simbólico al debate. Para mí, que he dedicado este año a revisar la información difundida aquel día, y a analizar, desde los proyectos europeos IBERIFIER y COALESCE, la importancia de comunicar con veracidad desde las instituciones públicas fue una ocasión única para reflexionar sobre los silencios informativos y, especialmente, sobre el impacto de las informaciones falsas.
Todos los participantes coincidimos en la relevancia de mejorar la comunicación de crisis, reforzar el papel de la ciencia en la gestión de la incertidumbre y promover prácticas comunicativas rigurosas, transparentes y empáticas que fortalezcan la confianza ciudadana.
Ese mismo 29 de octubre se celebró también la Asamblea de la Asociación Española de Comunicación Científica, donde pude asistir a la elección de Gema Revuelta (UPF) como nueva presidenta de la AEC2. Le deseo muchos éxitos en esta etapa y confío en que sigamos colaborando en proyectos de investigación como CONFIDES, en el que participa nuestra colega de la UPF.
Miradas inspiradoras
A lo largo del congreso asistí a sesiones plenarias, paralelas, talleres y a los actos de apertura y clausura. Entre los momentos más destacados me gustaría subrayar en primer lugar, la conferencia inaugural de José Edelstein, profesor de Física Teórica en la Universidad de Santiago de Compostela, quien ofreció una inspiradora reflexión sobre la creatividad en la comunicación científica; y finalmente, la conferencia de clausura de Naomi Oreskes, profesora de Historia de la Ciencia en la Universidad de Harvard, centrada en cómo la desinformación ha contribuido a frenar la acción climática. Una intervención contundente, necesaria y profundamente actual.
El resto de las mesas y sesiones de debate ofrecieron también un excelente nivel, por lo que felicito a la organización y a la presidencia del comité científico por la calidad y diversidad temática del programa.
Un espacio imprescindible
El CCSC2025 se consolidó, una vez más, como un encuentro imprescindible para compartir experiencias, ideas y estrategias que fortalecen la relación entre ciencia y sociedad. En un momento en el que la comunicación es clave para la toma de decisiones informadas, el congreso nos recordó la importancia de seguir construyendo, desde la colaboración, narrativas que combinen veracidad, rigor y compromiso social.







