El sábado 22 de septiembre de 2018, las aulas del Centro de Formación de Personas Adultas «Dori Carmen Rodrigo Ruiz» de Cheste se llenaron para celebrar el I Festival de Lenguas del Mundo, una iniciativa del esperantista y políglota Dennis Keefe que puso en marcha el grupo Lum Radio con la colaboración de la Concejalía de Educación.

De 10 a 19 horas, quien quisiera podía entrar en clases de idiomas distintos —del árabe al griego, del aymara al valenciano, con hueco para el esperanto y para el habla del propio pueblo—, impartidas en su mayor parte por vecinos y vecinas de Cheste. La prensa comarcal habló de 22 idiomas y mencionó también el caló, los jeroglíficos y el código morse; la crónica del organizador cuenta 18, y es la que da los números (están más abajo).

«A mí me gustan mucho las lenguas y les quiero transmitir esa inquietud a mis hijos. Hemos estado en griego y en esperanto y nos han gustado mucho porque hemos escuchado historias interesantes; ahora vamos a chino.» — Desiré Cortés, participante

Aula del festival con la bandera de Polonia y dos personas impartiendo la clase Una de las aulas: el polaco. Foto del grupo Lum Radio.

«Nosotras enseguida dijimos que sí cuando nos propusieron participar. Nos han preguntado por el origen del árabe, cómo se dicen algunas palabras, los colores o cómo se escriben los saludos; la gente tenía mucha curiosidad.» — Nadia Ferrah y Fátima Bouchrik, profesoras voluntarias de árabe

Mesa con materiales de esperanto junto a un roll-up informativo El puesto del esperanto, con los materiales del grupo. Foto del grupo Lum Radio.

La idea nació en la ciudad francesa de Tours, donde Keefe organizó el primer festival de lenguas: «Quería demostrar que hay montones de idiomas alrededor nuestro y que no solo el inglés es el idioma internacional». Desde allí la iniciativa se extendió a España, Finlandia, Rusia, Inglaterra o China, llegando a reunir un centenar de idiomas y cientos de participantes.

La concejala Mª Ángeles Llorente felicitó al grupo y al profesor Keefe «por esta iniciativa cultural que fomenta el intercambio y pone en valor todas las lenguas como patrimonio cultural de una Humanidad que desea vivir en paz y armonía». Días después, el grupo esperantista visitó al alumnado de 1º de ESO del IES Ricardo Marín, que celebró su propio festival de lenguas con una feria de idiomas y lengua de signos.

Pasillo del centro lleno de gente consultando el programa El pasillo entre clase y clase. Foto del grupo Lum Radio.

Las cuentas del festival

La crónica que Dennis Keefe publicó en el boletín de la Federación es la única fuente que da números, y no cuadra del todo con la prensa local. Merece la pena ponerla entera:

  • Dieciocho lenguas, no veintidós, repartidas en 44 minicursos de cuarenta minutos — algunas se presentaron una sola vez y otras varias. De 10 de la mañana a 8 de la tarde, cada hora, en cinco aulas de entre nueve y veinticinco plazas.
  • La lista completa: inglés, árabe, aymara, bereber, búlgaro, chino, la chestana (el habla de los del pueblo), esperanto, francés, griego, italiano, japonés, latín, polaco, rumano, ruso, ucraniano y valenciano. Que el habla local figure como una lengua más, entre el bereber y el esperanto, dice bastante de qué clase de festival era.
  • 167 asistentes en total. «No fue muy numeroso», reconoce la crónica, «pero el Ayuntamiento, los presentadores y los alumnos quedaron muy contentos».
  • Del esperanto se habían programado diez sesiones, una por hora; solo seis se dieron, por falta de alumnos. Aun así lo escucharon 24 personas: la cifra más alta de las dieciocho lenguas.
  • Los presentaron cinco esperantistas: Ricardo García Tarín, Elías Hernández Capdevila, José Añó Belda, «Jaume» y el propio Dennis Keefe.
  • El Ayuntamiento asumió todos los costes, el local y la publicidad; los esperantistas buscaron y formaron a los profesores, hicieron el horario, llevaron las estadísticas y recibieron al público. Keefe dio cinco sesiones de formación con una plantilla de ocho pasos para presentar cualquier lengua en cuarenta minutos — hablar primero en la lengua misma, la geografía, la familia lingüística, algo de gramática, frases útiles, «te quiero», preguntas y dónde seguir aprendiendo.
  • El problema de calendario: septiembre no era buen mes porque la Escuela de Adultos aún no había empezado el curso.
  • Y subraya que sin Rosa Zanón Ferrando y los esperantistas locales habría sido difícil: «el trabajo sobre el terreno es imprescindible».

La crónica agradece por su nombre a quienes lo hicieron: Rosa Zanón Ferrando, José Manzanera Sapena, Luis Salag, Elías Hernández Capdevila, Dennis Keefe, Angelita García, María Ángeles Corberán, Ricardo García Tarín, José Añó Belda, Jaume, Adolf, Isabel, Jaime, Michel y Pilar.

De dónde salió el curso de la Escuela de Adultos

El festival tuvo dos consecuencias que la crónica cuenta como sorpresas. Una, que un instituto del pueblo los invitó a presentar el esperanto en su día internacional, y más de sesenta alumnos de secundaria lo vieron por primera vez. Y otra, la que sigue en pie hoy:

«Y, sorprendentemente, la Escuela de Adultos de Cheste nos invitó a dar un curso de esperanto de varios meses. ¡Nace un curso nuevo, público, en Cheste! Es un paso importante para el crecimiento del Esperanto en ese pueblo de ocho mil habitantes en medio de campos de naranjos y viñas.»

Es decir: el curso de esperanto que hoy se da en el Centro de Formación de Personas Adultas nació de aquel sábado de septiembre, y no al revés.

La crónica cierra con un plan que solo se cumplió a medias: tres festivales en tierras valencianas —Cheste como cita anual, Cullera como base local y turística, y Valencia como festival grande, con el objetivo de reunir cien lenguas en cinco años—. Hubo una segunda edición en Cheste; la pandemia se llevó el resto.

Fuentes