
Nacen olivos en Gaza explora desde diversos lugares la resistencia de Palestina dibujada desde un nosotros que se eleva desde ejercicios de presencia y visibilidad.
Estas palabras del Corán, «Persevera con la belleza de la perseverancia», guían una clara reivindicación donde la luz y la belleza se presentan como soporte del órgano de la esperanza que no debemos soslayar. Porque todavía se produce el nacimiento, a pesar la ruina y la destrucción; aun en la brecha, sigue creciendo un olivo, ese árbol tan significativo para Palestina, pero también para la paz. En la ranura, en ese intermedio vive un grito de vida y de posibilidad que no se puede callar.
Porque el sujeto de la esperanza es el plural que habla, es un nosotros donde el ser en su gerundio y en su práctica se filtra de manera irremediable en formas de correspondencia y diálogo; aun cuando la hostilidad es el medio de vida, persevera ese brote verde que se dirige hacia todas henchido de existencia.
El proyecto colectivo guiado por Escif y Brilloysabor Studio se apoya en obras de fotoperiodistas palestinos como Majdi Fathi y las piezas de Lamia Ziadé, Emily Jacir, Blu, Shepard Fairey o Sam3, que establecen diálogo con las aportaciones de diferentes organizaciones, como UNRWA, BDS País Valencià o Centre Delàs d'Estudis per la Pau.









