
El pasado 18 de junio, el Salón de Actos del Instituto Interuniversitario López Piñero (IILP-UV) acogió la jornada de presentación del monográfico Vernacularidades en la ciencia medieval y renacentista: textos, creadores, profesionales, publicado en el número 12 de la revista Magnificat. Cultura i Literatura Medievals (2025). El encuentro reunió a diversos especialistas en historia de la ciencia, la medicina y la cultura escrita medieval para presentar los resultados de un proyecto de investigación colectivo dedicado al estudio de los procesos de vernacularización del conocimiento científico entre los siglos XIII y XVI.
La sesión fue inaugurada por Carmel Ferragud (IILP-UV), codirector del proyecto junto con Lluís Cifuentes. Ferragud contextualizó el origen del monográfico dentro del proyecto estatal Vernacularidades en la ciencia medieval y renacentista: textos, creadores, profesionales, desarrollado por el grupo Sciència.cat, y destacó la importancia de los estudios académicos sobre el latín. Como explicó, las lenguas vernáculas se convirtieron progresivamente en instrumentos de transmisión del saber médico, técnico y natural, lo que permitió ampliar el número de lectores y profesionales que podían acceder a estos conocimientos. La presentación también sirvió para reivindicar las herramientas digitales desarrolladas por el grupo, como las bases de datos Sciència.cat o MedCat, fundamentales para la reconstrucción de los circuitos de producción del saber científico medieval.
La primera comunicación corrió a cargo de Marialuz López Terrada, quien presentó una investigación sobre el ejercicio de la cirugía en el Hospital General de Valencia durante el siglo XVI. La ponente reconstruyó las funciones, el estatus y las condiciones laborales de los cirujanos a partir de documentación institucional y normativa conservada. Su análisis mostró cómo estos profesionales ocupaban una posición central dentro del hospital, con salarios elevados y una dedicación exclusiva que les obligaba a residir permanentemente en el recinto hospitalario junto con sus familias. López Terrada describió los diferentes espacios donde se desarrollaba la práctica quirúrgica, desde la barbería abierta al público hasta las salas de hospitalización y tratamiento de los heridos. Dedicó una especial atención a la asistencia de los enfermos afectados por el mal de siment o enfermedad gálica. En definitiva, la comunicación puso de manifiesto el papel fundamental de estos profesionales en la práctica hospitalaria y en la formación de nuevos especialistas, convirtiendo al Hospital General de Valencia en un espacio privilegiado para el ejercicio y la enseñanza de la cirugía.
A continuación, Meritxell Blasco Orellana presentó una investigación dedicada a las voces hebraicoaljamiadas de carácter médico y farmacológico conservadas en el manuscrito 8º-85 de la Biblioteca Nacional de Israel. La ponente explicó que las aljamías hebraicas consisten en lenguas vernáculas escritas con alfabeto hebreo, una práctica muy habitual entre las comunidades judías medievales de la península ibérica. A partir del estudio de este manuscrito, datado entre los siglos XIV y XV, Blasco mostró cómo los judíos catalanohablantes incorporaban terminología médica y farmacológica a textos redactados con grafía hebrea, generando un espacio privilegiado para el estudio de la circulación del conocimiento científico entre diversas tradiciones lingüísticas. La investigadora destacó el interés de estas fuentes para analizar la formación del léxico médico hebreo medieval y las relaciones entre el catalán, el árabe, el latín y el hebreo. Finalmente, subrayó la importancia de los textos aljamiados para comprender la transmisión de los saberes médicos dentro de las comunidades judías de la Corona de Aragón y su participación en los circuitos de traducción y adaptación del conocimiento científico medieval.
Posteriormente, Fernando Serrano Larráyoz presentó una comunicación dedicada a la relación entre dieta y vejez a partir de una versión castellana de la Epístola de dieta servanda y de un conjunto de recetas médicas del siglo XV. La intervención analizó cómo la medicina bajomedieval concebía el envejecimiento no tanto como una enfermedad, sino como una etapa natural de la vida que requería cuidados específicos para preservar la salud y retrasar el deterioro físico. A través de textos dietéticos y recetarios, el ponente mostró la importancia que los médicos concedían a la alimentación, la moderación de los hábitos cotidianos y la adaptación de las pautas terapéuticas a las características de cada individuo. Las fuentes estudiadas revelan una medicina profundamente preventiva, basada en la tradición galénica y en la teoría de los humores, que consideraba la dieta una herramienta fundamental para mantener el equilibrio corporal durante la vejez. La comunicación también permitió observar cómo estos conocimientos circulaban en lengua vernácula y llegaban a un público más amplio que el estrictamente universitario, contribuyendo así a la difusión de prácticas de cuidado y preservación de la salud en la sociedad bajomedieval.
La última intervención corrió a cargo de Lluís Cifuentes i Comamala, quien presentó una revisión de la figura de Joan Jacme, cirujano al servicio de Jaume I y Pere el Gran y traductor al catalán del tratado oftalmológico de Alcoatí. A partir del estudio del manuscrito conservado en la Biblioteca Capitular de Zaragoza, Cifuentes cuestionó la identificación tradicional del traductor con un personaje documentado en Montpellier durante el siglo XIV y propuso situar su actividad en un contexto mucho más temprano, vinculado al Reino de Valencia de finales del siglo XIII. La comunicación combinó el análisis paleográfico, lingüístico y documental para argumentar que este Joan Jacme correspondería a un cirujano de la corte real documentado entre 1271 y 1282, lo que convertiría la traducción en una de las más antiguas conservadas en catalán dentro del ámbito científico y médico. El ponente destacó también la importancia del contexto valenciano como espacio de contacto con la tradición médica árabe tras la conquista cristiana y sugirió posibles conexiones con otras figuras destacadas de la medicina medieval, como Arnau de Vilanova. En conclusión, la intervención puso de manifiesto el papel de los cirujanos como agentes activos en la traducción y circulación de los conocimientos científicos en lengua vernácula.
En resumen, estas exposiciones de los textos que conforman el monográfico Vernacularidades en la ciencia medieval y renacentista: textos, creadores, profesionales mostraron la riqueza y diversidad de las fuentes disponibles para el estudio de la ciencia medieval y renacentista, así como la importancia de las lenguas vulgares en la construcción y circulación del conocimiento dentro de la antigua Corona de Aragón.
Borja Puchol Forés, estudiante de prácticas extracurriculares del Máster Interuniversitario de Historia y Comunicación de la Ciencia






