
Foto. “Los golfillos, aseados y uniformados” (circa 1910). Memoria de Madrid.
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Categoría "Ciencia y ley"
Teorías, leyes y debates en torno a la construcción del sujeto peligroso.
En 1876, Cesare Lombroso (1835-1909) publicó L’uomo delinquente, donde formuló su teoría del criminal nato, que tuvo un fuerte impacto sobre las concepciones del crimen y sus relaciones con la locura. Lombroso pensaba que el criminal era un salvaje que había sobrevivido a la muerte de la sociedad a la que pertenecía. Este atavismo le permitía afirmar la existencia de un tipo antropológico específico, el del criminal nato, caracterizado por una serie de estigmas físicos, sociológicos y fisiológicos. El libro conoció numerosas ediciones y fue traducido a varias lenguas. En las sucesivas ediciones, Lombroso actualizó datos y modificó algunas de sus propuestas en función de las críticas recibidas. Tenía una notable capacidad para ensamblar piezas provenientes de diferentes escuelas, si bien las ideas degeneracionistas jugaron un papel destacado. Entre 1885 y 1887, vinculó el atavismo, la locura moral y la epilepsia, lo que le permitió explicar todos los comportamientos criminales, desde el asesinato al delito político, pasando por la violación, el vagabundeo y la prostitución. Además, junto al sociólogo Enrico Ferri (1856-1929) y el penalista Raffaele Garofalo (1851-1934), constituyó en torno a la revista L’Archivio di psichiatria, la Nuova Scuola o escuela positivista de criminología, también conocida como antropología criminal italiana. Entre las novedades que aportó destaca el cuestionamiento del libre albedrío y la propuesta de que la peligrosidad del sujeto fuera la base de una nueva penalidad.
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