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Volumen 2: Temas
Capítulo 22: Historia global de la tecnología
Acumulación y simbiosis, más que transición y sustitución, en la historia de la energía.
La historia mundial de la energía no es una historia de sustitución, sino de acumulación. Nunca ha habido una verdadera “transición” que haya dejado atrás el carbón, el petróleo o incluso la madera. En 2024, la madera seguía generando más energía que la energía nuclear. Ese mismo año, a pesar del crecimiento de las energías renovables, las emisiones del sector eléctrico siguieron aumentando. Detrás del relato deslumbrante del progreso tecnológico se oculta una realidad mucho más rutinaria: una acumulación constante de materiales y fuentes de energía en lugar de su sustitución.
Consideremos brevemente el ejemplo de la producción de luz. Cuando la llegada de la electricidad extinguió las lámparas de petróleo en el periodo de entreguerras del siglo XX, no se rompió la dependencia de la iluminación respecto al petróleo. Por el contrario, las turbinas alimentadas con petróleo de las centrales eléctricas mantuvieron las luces encendidas. Actualmente, los faros de los coches consumen más petróleo que toda la economía mundial en 1900, cuando las lámparas de petróleo iluminaban los hogares de todo el mundo. Si la historia nos enseña algo, es que ninguna fuente de energía o material ha quedado obsoleta.
No se trata simplemente de adición energética, sino de simbiosis: energías y materiales crecen juntos, entrelazándose y reforzándose mutuamente en el tejido de las economías industriales. La primera industrialización, por ejemplo, no fue un simple cambio de la madera al carbón. A principios del siglo XX, en Gran Bretaña, la industria minera consumía más madera para sostener las galerías subterráneas de minas de carbón que la que empleaba toda la población británica para calentar sus hogares un siglo antes. Se puede afirmar, por lo tanto, que el carbón impulsó el consumo de madera. Asimismo, el petróleo alimentó la demanda de carbón, ya fuera para producir acero, fabricar automóviles o construir carreteras. A su vez, el petróleo permitió la producción masiva de materias primas, incluidos el carbón y la madera, lo que afianzó aún más su papel en la economía.
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