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La cueva Nielong y la leyenda de Xu Zhenjun

Cueva Nielong

La cueva Nielong (孽龙洞, lit. cueva del dragón malvado), situada en la prefectura de Pingxiang, en la provincia de Jiangxi, es una cueva natural que se formó hace 180 millones de años. En su interior se alcanzan alturas de hasta 30 metros y tiene una longitud de casi 5 kilómetros, con riachuelos que serpentean y adoptan la forma de la cola de un dragón, como una larga travesía de arte natural.

2 de marzo de 2017

Rocas inusuales, riachuelos, cascadas y brisa son los cuatro elementos únicos de la cueva Nielong. El constante flujo de agua y la erosión dieron forma, con el tiempo, a todo tipo de estalactitas. Su gran número y su color blanco, puesto que van seguidas unas de otras, hace que, al verlas desde la distancia, parezcan la nieve y ofrezcan una apariencia espectacular. Existen también en Nielong otras piedras tan coloridas y llamativas como si cada una de ellas tuviera sus propias características y significado. También se puede ver el llamado “penglai” (蓬莱仙境), el reflejo que provoca la luz en el agua de un manantial que emana de un gran bloque de estalactitas, dividido en tres corrientes que confluyen en el río subterráneo.

En ocasiones, cuando el agua emana de las rocas, el sonido de los arroyos, las cascadas y el surtidor penetra en nuestros oídos como una hermosa melodía. La cascada Dongtian es el gran espectáculo de esta cueva, porque el agua fluye con fuerza desde la cima y cae resonando con el estrépito del trueno, haciendo que la gente no pueda evitar asociarlo con la leyenda de la huida de Nielong –el dragón malvado. En esta cavidad natural no solo encontramos rocas peculiares, hermosas aguas y originales cascadas; también nos ofrece una brisa muy agradable y refrescante. En el techo hay tres socavones conectados a la cueva por los que entra el agua y que permiten asimismo la entrada de viento. Con la corriente del agua murmurando dentro de la cueva, el invierno se hace cálido y el verano se vuelve refrescante, al tiempo que regala un aire gélido y limpio muy reconfortante.

Los mitos y leyendas de Xu Zhenjun tras la cueva Nielong

El interior de la cueva es de ensueño y excepcionalmente hermoso, como salido de otro mundo. Para poder explicar los enigmáticos milagros de la naturaleza las antiguas generaciones contaban diferentes mitos y leyendas. Existe, por supuesto, una asombrosa historia sobre la cueva Nielong.

Jiangxi es una región de China abundante en arroz y pescado y ha atraído mercaderes a lo largo de la historia. Se dice que, en la orilla del lago Poyang, hubo una vez un comerciante llamado Xu Su que vendía petardos. Un día, cuando atravesaba el lago Dongting, fue sorprendido por una terrible tormenta. Cuando su barco estaba a punto de naufragar, fue rescatado por un pescador llamado Zhang Mou. Xu Su y Zhang Mou acabaron forjando una fuerte y fraternal amistad. Sus mujeres dieron a luz el mismo año, lo que hizo que su relación fuera aún más estrecha. Los Zhang pusieron a su hijo el nombre de Hu y los de Xu pusieron a su hijo el nombre Xun. El comercio estaba prosperando tanto como la cultura. Ambas familias enviaron a sus hijos a estudiar al templo Baohua en la montaña Yao Jin.

Xu Xun había tenido siempre una gran inteligencia y determinación, por lo que era tan envidiado como odiado mientras que Zhang Hu, sin embargo, tenía una disposición irascible y cabezota. En una ocasión, los dos niños estaban conversando después de clase y Xu Xun mencionó lo complicados y peligrosos que eran los viajes de su padre como mercader. Zhang Hu, lleno de odio, dijo: “Si pudiera, me convertiría en un dragón y destrozaría Hunan y Jiangxi con mi cola, convirtiéndolo todo en mar. Así, los barcos podrían ir fácilmente del lago Dongting al lago Poyang”.

Un día, Zhang Hu encontró en la orilla del río una preciosa perla transparente. Temiendo que alguien la pudiera descubrir, decidió tragársela y, apenas unos días después, le empezaron a salir escamas por todo el cuerpo. Zhang Hu empezó entonces a sospechar que aquella era una perla de dragón y que pronto se convertiría en tal criatura. Decidió entonces convertir el lago Dongting y el lago Poyang en un solo lago y conectar Jiangxi y Hunan al mar del Este (mar de la mitología China), ejerciendo sus poderes mágicos. Xu Xun intentó convencerle de que no podía destrozar la vida de tantas personas por un mero capricho, pero su amigo no quiso escucharle y saltó al río en dirección al mar del Este. Para detenerlo Xu Xun decidió ir al monte Longhu y ponerse a disposición del maestro celestial para aprender las técnicas taoístas y así atrapar al dragón.

Pasada la primavera y llegado el otoño, Zhang Hu, que había perdido la noción del tiempo, se encarnaba poco a poco en Nielong, el dragón malvado, y dirigía el caos hacia el lago Poyang. Al mismo tiempo, en Jiangxi había relámpagos y truenos provocados por una feroz tormenta en el momento en que Xu Xun esperaba al dragón blandiendo una espada. La fiera, temiendo la fuerza de su antiguo compañero, huyó bajo tierra. Y ese lugar de la huida se convirtió entonces en el manantial Zi Wu, que solo ofrecía agua entre las once de la noche y la una de la madrugada y entre las once de la mañana y la una de la tarde. Las generaciones posteriores creían que esto se debía a que estaba conectado al mar e influido por su marea.

Nielong llegó a un templo y, con forma humana, suplicó ayuda a un monje budista asegurando que alguien quería hacerle daño. Al verlo seriamente herido el monje tuvo piedad y, cuando Xu Xun llegó buscando al dragón, le dijo que no sabía dónde estaba. Nielong dio las gracias al monje y, encarnándose de nuevo en dragón, produjo instantáneamente miles de bancales en el monte Yangqi, situado al lado del templo.Este es el origen de los “mil bancales” del monte Yangqi. Xu Xun descubrió entonces el engaño y clavó su espada en las rocas de la montaña, lo que hizo que Nielong huyera montaña abajo. Después de extraer la espada de entre las rocas surgió inmediatamente un chorro de agua fresca que después se volvió de color rojo. Se dice que esta era la sangre de Nielong herido por la espada.

Xu Xun lo alcanzó en el riachuelo del monte Yanqi y, tras una lucha a vida o muerte, sufrió numerosos cortes y se escondió bajo las rocas de la montaña. Su perseguidor clavó su espada una vez tras otra en las rocas hiriéndolo. Nielong escapó de nuevo atravesando la montaña, recorriendo una distancia de 5 kilómetros, y dejando a su paso lo que hoy conocemos como un impresionante paraíso subterráneo: la cueva Nielong. Más tarde, el dragón fue capturado y las inundaciones de Jiangxi cesaron. Para agradecer a Xu Xun su hazaña, el pueblo le puso el título honorífico de “Xu Zhenjun”, un nombre que recuerda además a uno de los cuatro grandes maestros originales del taoísmo. Como su hogar se encontraba en Xishan, Nanchang, se construyó allí el Palacio de la Longevidad, donde los devotos de esta leyenda veneran su estatua dorada. 

Publicado originalmente en:

Mo, Yu (2016). La cueva Nielong. Revista Instituto Confucio, 36, 66-71. Disponible en: http://www.confucius-institute-magazine.com/revistas/spanish36/mobile/index.html#p=69

 
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