La sucesión en la empresa familiar es un profundo cambio estratégico, no un simple trámite generacional. El sucesor debe actuar como un agente de cambio con una visión propia que renueve el proyecto empresarial. El proceso requiere un diagnóstico honesto que determine si la empresa necesita un ajuste incremental, evolución, reorientación estratégica o transformación profunda. El liderazgo se construye activando palancas como Personas, Procesos, Estructuras, Cultura, Estrategia y Relaciones, y se sostiene en actitudes como la humildad activa, la determinación y la confianza (basada en competencia, integridad y benevolencia). Las resistencias son inevitables (procedentes del fundador, la familia, los directivos o el propio sucesor), pero pueden gestionarse eficazmente mediante el modelo PROMPT (Persuasión, Recursos y Organización, Movimiento, Política, Temporización), permitiendo al sucesor avanzar con legitimidad y propósito.