El juego a ratlles o simplemente “ratlles” tiene como principal característica la existencia de las líneas, un sistema de división móvil del campo de juego que determina hasta dónde deben hacer llegar la pelota los equipos para conseguir los quince puntos.
Dentro de las ratlles, el juego de llargues es la modalidad más antigua de todas. Por ser la más cercana al origen común del juego de pelota en otros países, ha servido de base para reglamentar el juego internacional en los campeonatos de pelota. Se disputa entre equipos de tres, cuatro o cinco jugadores. El equivalente a las llargues en las regiones vascas se llama bote luzea, mientras que en Italia se conoce como palla eh!.
Además de las llargues, existen otras modalidades de juego a ratlles en función del saque. En todas ellas se juega con pelota de badana. Una de ellas es la modalidad de la palma, que tiene las mismas reglas que las llargues, salvo que el saque no es libre. El juego se inicia con un golpe de palma, menos agresivo que un saque de “bragueta” o de volea.
La perxa es otra modalidad de juego a ratlles. El saque se realiza desde una línea marcada (la de falta) hacia un cuadro pintado, y sobre una cuerda (la perxa, al estilo de la galotxa). A partir del saque (a volea o al bote), las normas son las mismas que las del juego a ratlles.


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