El 21 de octubre de 1925, con motivo de las fiestas, Cheste celebró sus Juegos Florales. La convocatoria, publicada en septiembre, lista diecisiete temas, cada uno con su premio y su padrino. Es, leída hoy, un censo de la vida asociativa del pueblo:
- Flor natural y premio del Ayuntamiento: a la mejor poesía.
- Regalo de doña Asunción Tamarit, reina de los Juegos Florales del año anterior: al mejor cuento.
- Del Sindicato Agrícola: crédito agrícola.
- Del Círculo Recreativo: «Canto a la mujer de Cheste».
- Del Centro Instructivo Liberal: a la mejor poesía festiva.
- De la sociedad El Liceo: a la mejor comedia.
- De la Peña Artística: al mejor sainete.
- Del Grupo Esperantista: «Avantagoj de l’Esperanto por la terkulturistoj».
- Del Grupo Sanitario: enfermedades de origen hídrico más frecuentes en la localidad.
- De los maestros nacionales: la escuela única.
- Del administrador de Correos: el ahorro postal en España.
- Del jefe de Telégrafos: la primera enseñanza como base de la prosperidad.
- De la banda de música La Lira: influencia de la música en la educación popular.
- Del cura párroco: santos patronos de Cheste, historia y tradición.
- Del notario: composición dialogada con las frases y palabras típicas de la localidad.
- De don Eduardo Martínez Sabater: influencia de la mujer en la vida pública.
Lo que dice el octavo premio
El tema del Grupo Esperantista va enunciado en esperanto, sin traducir, en un periódico de Valencia: «Ventajas del esperanto para los agricultores». Y las bases del certamen precisan:
«Los trabajos se presentarán escritos en cuartillas y por una sola cara, en castellano, excepto el tema esperantista, que puede serlo en Esperanto.»
La convocatoria la firman, por la comisión, el presidente Vicente Navarro —el alcalde que un año antes había recibido a los congresistas— y el secretario Ramón López, en Cheste, a 12 de septiembre de 1925.
El fallo se publicó en octubre. El trabajo ganador del premio esperantista llevaba por lema «Esperanto y agricultura».
Por qué lo contamos
Porque enseña algo que las cifras no dicen. En 1925 el grupo esperantista de Cheste no era una peña de aficionados a una rareza: era una entidad del pueblo más, con el mismo rango que el Sindicato Agrícola o la banda de música, poniendo su premio en la fiesta mayor. Y el tema que eligió no era abstracto —nada de fraternidad universal—, sino para qué le sirve el esperanto a quien cultiva la tierra.
Que es, exactamente, lo que era Francisco Máñez: un agricultor.
Fuentes
- «Juegos Florales en Cheste» (convocatoria y bases), El Pueblo: diario republicano de Valencia, año XXXII, nº 11788, 18 de septiembre de 1925 — Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
- Fallo de los Juegos Florales, Las Provincias, año 60, nº 18627, 18 de octubre de 1925 — Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.