El sábado 24 de octubre de 1959, con motivo del centenario del nacimiento de L. L. Zamenhof, se descubrió una placa de mármol en la calle Doctor Zamenhof de Cheste — una calle que el Ayuntamiento ya había acordado dedicar al creador del esperanto en 1931, durante la Segunda República, y en la que ese mismo año ya se había descubierto una primera lápida conmemorativa (18 de octubre de 1931). La de 1959 fue, por tanto, la segunda.

La placa la descubrió el alcalde V. Verduch, con discurso del presidente de la Federación Esperantista Española, Dr. E. Herrero, y la asistencia de numerosos esperantistas valencianos y aragoneses — entre ellos Inés Gastón (Zaragoza) — y del propio Francisco Máñez, el pionero del esperanto en el pueblo.

El acto quedó recogido en el Boletín de la Federación Esperantista Española nº 118 (1959), bajo el titular en esperanto «Inaŭguro de nomtabulo por Zamenhof-strato en Cheste».

Quién labró la lápida

Un reportaje de 1964 añade dos cosas que ninguna otra fuente dice. La primera es que la fecha no se eligió solo por el centenario de Zamenhof: 1959 era también el cincuentenario de la fundación del club esperantista de Cheste, y la lápida se descubrió «bajo los acordes del himno esperantista». La segunda es de quién salió:

«Esa lápida fue labrada por un miembro del club Lumradio, según las técnicas aprendidas por correspondencia en esperanto con artistas de otros países.» — Hoja del lunes (Burgos), 3 de agosto de 1964

Es decir: no se encargó fuera. La hizo un vecino que había aprendido a tallar escribiéndose en esperanto con gente de otros países — que es, en una sola frase, para qué servía el esperanto en un pueblo de ocho mil habitantes.

Su nombre no aparece. Es una de las cosas que seguimos preguntando.

En diciembre de 2001, cuando los esperantistas valencianos celebraron en Cheste el Día de Zamenhof, se fotografiaron ante la placa de esta calle: esa imagen es la única que hemos encontrado — sin que podamos asegurar si la que se ve es esta de 1959 o la de 1931.

Un vecino le escribió un poema

Meses después, el boletín de la Federación publicó unos versos en esperanto firmados por José Vidal, de Cheste, bajo el título «Esperantujo havas novan straton» —«el mundo esperantista tiene una calle nueva»—. La redacción lamentaba no tener espacio para publicarlos enteros. Estos son los fragmentos que salieron:

Regu mian koron ĝojo, ke mia kara vilaĝo, pri la Doktoro Zamenhof, montras jam denove straton. Estu kontent’ en ni ĉiuj, sincera ĝojo kaj gajo, ĉar la stel’ esperantista verdas, krom sur nia flago, ekde nun ankaŭ sur muro blanka de nia vilaĝo.

De suno kaj vent’ kisita, ĉe bela marmorornamo, sur muro verdas kvinpinte l’emblemo de l’Esperanto.

En castellano: «Reine la alegría en mi corazón, porque mi querido pueblo muestra ya de nuevo una calle del doctor Zamenhof. Estemos todos contentos, con alegría sincera, porque la estrella esperantista verdea —además de en nuestra bandera— desde ahora también en un muro blanco de nuestro pueblo. Besada por el sol y el viento, junto a un bello adorno de mármol, verdea sobre el muro, con sus cinco puntas, el emblema del Esperanto.»

Y de paso resuelve una duda. El poema dice que sobre el mármol hay una estrella verde de cinco puntas — que es exactamente lo que se distingue en la fotografía de 2001, la única imagen que tenemos de una lápida de esa calle. Con esto, lo más probable es que la de la foto sea ésta, la de 1959, y no la de 1931.

Fuentes