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FISIOGRANA: un proyecto para reducir el desperdicio alimentario en el cultivo del granado

  • 11 agosto de 2026
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FISIOGRANA: un proyecto para reducir el desperdicio alimentario en el cultivo del granado

El granado es un cultivo con un enorme potencial en el contexto del cambio climático: tolera bien la sequía, las altas temperaturas y los suelos difíciles, y sus frutos tienen un alto valor nutricional. Sin embargo, distintas alteraciones fisiológicas del fruto están mermando su rentabilidad y su calidad comercial. Para abordar este problema nace el proyecto FISIOGRANA (AGCOOP/2025/0030), centrado en analizar las principales fisiopatías del granado y buscar soluciones a través del manejo del riego y otras prácticas de cultivo.
 

Un cultivo estratégico con problemas de calidad

El granado (Punica granatum L.) es un frutal tradicionalmente cultivado en localidades como Elche, Albatera y Crevillente, a menudo en suelos donde otros cultivos no se adaptan bien, gracias a su resistencia a la salinidad y a la sequía. En la Comunitat Valenciana se ha convertido en un cultivo estratégico, con una demanda creciente tanto en el mercado nacional como internacional. Pese a ello, su rentabilidad se ve afectada por varias fisiopatías que generan importantes pérdidas económicas.

El proyecto identifica tres alteraciones principales:

Albardado o asolado: aparece por la elevada radiación solar y las altas temperaturas, y provoca necrosis en la piel del fruto. En campañas cálidas puede llegar a suponer hasta un 15% de pérdida de cosecha.

Rajado o agrietado: se produce por desequilibrios hídricos o nutricionales en las últimas fases de desarrollo del fruto, y puede superar el 50% de pérdidas en años desfavorables, además de reducir la vida útil del fruto en los mercados de exportación.

Pardeamiento de los arilos: es una alteración interna, poco visible desde fuera, en la que la estructura que recubre las semillas pasa de un rojo brillante a un tono marrón. Su incidencia ha aumentado en las últimas campañas y, a día de hoy, no se conocen bien sus causas, aunque se asocia al estrés térmico, a deficiencias nutricionales y a problemas de conservación tras la cosecha.


Què propone el proyecto?

FISIOGRANA está impulsado por el Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE, centro mixto CSIC-UV-GVA), junto con Anecoop S Coop y la Fundación Grupo Cajamar. Su objetivo general es reducir la incidencia de estas fisiopatías o, en la medida de lo posible, eliminarlas. Para lograrlo, el equipo investigador trabaja en dos frentes: por un lado, identificar las causas del albardado, el rajado y el pardeamiento de los arilos; y por otro, estudiar prácticas de manejo del cultivo que reduzcan el destrío de fruta —el porcentaje de producto descartado en selección y comercialización por no cumplir los estándares de calidad— provocado por estas alteraciones.

La hipótesis de partida es que tanto un manejo adecuado del riego como el uso de estructuras de entutorado pueden reducir el estrés hídrico y térmico del cultivo en sus fases más críticas, ya sea aumentando la transpiración de la planta o proporcionando sombra al fruto para evitar el golpe de sol. En concreto, se evaluarán distintas estrategias de riego en la variedad Mollar de Elche y el efecto de estructuras de conducción en forma de “Y” sobre el estrés térmico.

Para desarrollar esta investigación, el proyecto plantea cinco líneas de trabajo: un análisis agroclimático histórico de la incidencia de las fisiopatías en los últimos 10-20 años; el fenotipado de alta resolución de distintas combinaciones de variedades y portainjertos; el diseño y evaluación de estrategias de riego deficitario controlado y de secado parcial de raíces; el estudio del efecto de los sistemas de conducción sobre el estrés térmico; y, por último, la transferencia al sector de las recomendaciones obtenidas.


Resultados esperados

El equipo espera comprender mejor las causas que originan estas alteraciones y establecer la relación entre el estado hídrico y térmico del cultivo y su aparición, en distintas variedades y portainjertos. A partir de ahí, se buscará mejorar la calidad del fruto (color, firmeza, maduración) mediante un manejo más adecuado del riego y el uso de estructuras de guiado de la vegetación, que ya han demostrado su eficacia en otros frutales como el manzano, los cítricos, el níspero, el kaki o la vid.

En conjunto, el proyecto FISIOGRANA espera reducir las pérdidas comerciales del cultivo del granado en al menos un 30%, además de mejorar la calidad del fruto y su valor añadido. Todo el conocimiento generado se transferirá a cooperativas, agricultores y al ámbito académico, con el fin de contribuir a una producción de granada más resiliente y sostenible frente al cambio climático.

Este proyecto está financiado por el FEADER, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y la Generalitat Valenciana, de acuerdo con lo que establece el Plan estratégico de la PAC 2023-2027. Estas ayudas tienen como finalidad la consecución del objetivo transversal de modernizar la agricultura y las zonas rurales, fomentando y poniendo en común el conocimiento, la innovación y la digitalización en las zonas agrícolas y rurales y promoviendo su adopción por quienes se dedican a la agricultura, mediante la mejora del acceso a la investigación, la innovación, el intercambio de conocimientos y la formación.

 

Cartel del proyecto

CIDE Comunicación