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ISABEL OLIVER, CUARENTA AÑOS DE ARTE COMPROMETIDO (1970-2009)

Reunión feliz, 1970 - 1973, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía  © Isabel Oliver
Reunión feliz, 1970 - 1973, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía © Isabel Oliver
 
 
La presente exposición configura un recorrido diacrónico por la trayectoria artística de Isabel Oliver (Valencia, 1946) que ha desarrollado su vinculación al arte como pintora, grabadora y profesora de la Facultad de Bellas de la Universidad Politécnica de Valencia. Se formó en el rigor de la escuela y la disciplina del oficio. Una vez concluido este periodo, fue desarrollando una preocupación de talante feminista y ecologista que ha vertebrado todos sus trabajos, desde la década de los años setenta del siglo pasado hasta la actualidad.
 
 
 
 
 
Reverso, 1973, Colección particular © Isabel Oliver
 
 
 
 
 
En 1970, encamina sus primeros pasos por la senda del pop art, con series como La Mujer o El Juego, donde ya se manifiesta muy crítica con los valores tradicionales de la sociedad del momento y sus normas preestablecidas, series con las que invita a transgredir estos convencionalismos. Desarrolla su descontento sobre algunas funciones asignadas al sexo femenino, que la autora denuncia con imágenes irónicas, porque contribuyen al empobrecimiento de su personalidad y la reducción a objeto decorativo, en una sociedad basada en la apariencia y dominada por unos usos que le asignan papeles muchas veces estúpidos y de poco protagonismo social.
 
 
 
 
 
Memoria de un lugar, 2001 - 2009, Colección particular © Isabel Oliver
 
 
 
 
 
Entre 1973 y 1975, trabaja un paisaje de raigambre pop, muy alejado de los modelos que aprendió en la escuela. Busca destruir tópicos y renovar un género muy vinculado a la tradición valenciana, pero encorsetado en esquemas rígidos que han evitado su evolución hacia otros sistemas expresivos más acordes con la realidad del momento. Pone en evidencia la vulgarización de este lenguaje con serigrafías para ser bordadas encima e intentar emular piezas de reconocido prestigio. Es una crítica a la mercantilización y banalización del arte.
 
En 1990, se produce el primer reencuentro con la práctica artística, tras el paréntesis de unos quince años de dedicación a la vida laboral, la universidad y su familia. El paisaje continuará siendo en el futuro su vehículo principal de expresión. De nuevo no es un paisajismo recreativo de la belleza natural. Isabel Oliver mantiene su espíritu crítico con el entorno y denuncia las agresiones continuas que el ecosistema sufre como consecuencia de los intereses económicos. Como visionaria de un futuro cercano, nos previene de los daños venideros si no se rectifica en los continuos abusos que la naturaleza sigue experimentando día a día y no se recupera el equilibrio entre progreso y ecología.
 
Pascual Patuel
 
 
 
 
 
De la serie "El juego", 1973, Colección particular © Isabel Oliver

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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