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LET'S BRING BLACKS HOME!
Imaginación colonial y formas de aproximación gráfica de los negros de África (1880-1968)

XX Feria Oficial e Internacional de Muestras. Valencia 1942. Biblioteca Nacional de España.
XX Feria Oficial e Internacional de Muestras. Valencia 1942. Biblioteca Nacional de España.
 
 

1. Imaginación colonial y formas de aproximación gráfica de los negros de África (1880-1968)

 
Desde los textos más arcaicos de nuestro canon cultural, las poblaciones negras africanas se contemplan como la forma más radical de alteridad cultural. Considerados partícipes de una minoría de edad histórica necesitada de tutela, regeneración y progreso, los negros de África se pensaron bajo figuraciones estereotipadas distintas que se remontan lejos en el tiempo: salvajes, antropófagos, idólatras, de una hipersexualidad naturalizada, incapaces de articular formas políticas civilizadas dada su naturaleza violenta, etc. Este proceso de desfiguración tuvo su punto culminante tras la Conferencia de Berlín (1884-1885), cuando las potencias europeas organizaron la posesión territorial del continente africano. La dominación colonial, revestida de una coartada altruista y civilizadora, supuso el saqueo de los recursos materiales y la explotación laboral de aquellas poblaciones, pero también un proceso diversificado de reconfiguración de las representaciones según las cuales los europeos imaginaron y justificaron su intervención. Fue un proceso ambivalente, pues se entreveran la voluntad de acercar los negros de África con formas recurrentes de exotismo, acentuando así nuestra falta de reconocimiento de otras formas de vida. Una de las maneras más hirientes de esta estrategia fueron las exhibiciones de Poblados Negros, conocidos popularmente como Zoos Humanos, que se celebraron a lo largo y ancho de Europa entre 1870 y 1940. Con el progresivo desarrollo de la cultura de masas, estos espectáculos se acompañaron de la impresión y amplia difusión de sus imágenes, contribuyendo tanto a un exotismo bienpensante como a un racismo popular. España no fue ajena a esa moda. Es más, la prolongó referida a Guinea en las Ferias Muestrario de Valencia durante el primer franquismo, cuando en Europa ya habían prácticamente desaparecido.
A pesar de los errores cometidos, escrutar críticamente ese pasado es una forma peculiar de practicar el “rodeo antropológico” que siempre prescribió la antropología.
 
 
 
 
 
Máscara de culto a los antepasados femeninos. Ibo/Igbo, Nigeria. Periodo colonial. Colección Nicolás Sánchez Durá

 

 
 
 
 

2. Exhibiciones en Europa y España. El poblado Ashanti de Madrid y Barcelona (1897) y la Exposición Iberoamericana de Sevilla (1929)

 
Una de las formas más espectaculares de supuesta “familiarización” fueron las exhibiciones étnicas en jardines botánicos, zoológicos, exposiciones coloniales y universales que tuvieron lugar desde el último tercio del siglo XIX al primer tercio del siglo XX. En ellas se reconstruyeron poblados donde las distintas etnias mostraban sus supuestas formas ancestrales de vida. Las personas racializadas se presentaban al público como curiosidades exóticas o vestigios vivientes, según el evolucionismo cultural, de lo que nosotros fuimos en tiempos remotos. La cantidad ingente de fotografías y postales que se difundieron constituyen un recurso decisivo para la formación del racismo popular. Algunas imágenes responden al tipo de producción pseudoetnográfica, en otras el fotógrafo pone el acento en los cuerpos o en los supuestos signos de primitivismo. En todas, el cercado propio de los zoológicos delimita el espacio de los europeos respecto del de los africanos.  Las que se hicieron en el Jardín Zoológico de Aclimatación de París y en el Thiepark de Hamburgo, impulsadas por Carl Hagenbeck, un promotor de espectáculos que desarrolló la fórmula de exhibir conjuntamente fieras exóticas con las poblaciones con las que convivían, resultaron ser el paradigma en lo sucesivo. España también se sumó a la moda de las exhibiciones. Algunos de los casos más notables son el poblado ashanti que se instaló en Madrid y Barcelona (1897), el Poblado Senegalés en el Tibidabo de Barcelona (1913) y la sección de Guinea en la Exposición Iberoamericana de Sevilla (1929).
 
 
 
 
 
Poblado ashanti en el Jardín del Retiro de Madrid, A. S. Xatart. 1897. Museu Nacional d’Antropologia, Madrid

 

 
 
 
 

3. La Guinea española en las Ferias Muestrario durante el primer franquismo (1942-1946)

 

Si en la Exposición Iberoamericana de Sevilla las poblaciones guineanas se mostraron como ejemplo del dominio colonial subsahariano español, en el contexto del primer franquismo aparece en la Feria Muestrario de Valencia (1942), una forma transfigurada de exhibición de las poblaciones fang de la Guinea continental. En el diario Las Provincias se alababa el pintoresco pabellón colonial por “presentarnos auténticos habitantes de aquellas islas, sus productos apenas conocidos por nosotros”. Un grupo de “negros pamues traídos de la Guinea continental” había construido una casa tradicional donde podían contemplarse “numerosos objetos fabricados por los mismos”. A los “pamues”, gentilicio utilizado por los españoles para referirse indistintamente a los diversos grupos fang del interior del Río Muni, se les atribuía un mayor primitivismo y la necesidad de civilizarlos a través de su uso como mano de obra en las explotaciones agrícolas y la industria maderera. En algunas fotografías de la Feria Muestrario de Valencia de 1942 los “pamues” se presentan descalzos, torso desnudo, portando lanzas rudimentarias junto a un tronco gigante de okume que revela las auténticas intenciones del dominio colonial. En la presentación de la guardia colonial en la Feria Muestrario de Valencia de 1946, junto a la dimensión de “primitivo” se añadía la de súbdito de la colonia y garante militar de la seguridad nacional. Se cumple así el paso del salvaje al indígena. Ahora los pamues “son arrogantes, dóciles, disciplinados y extraordinariamente limpios”. Si la primitiva imaginación colonial se había alimentado de la imagen del fang como un salvaje antropófago, ese mismo nativo es ahora un recurso subalterno más de la acción colonial del régimen nacionalcatólico.
 
 
 
 
 
XX Feria Oficial e Internacional de Muestras de Valencia. Pabellón de Guinea. 1942. Biblioteca Nacional de España

 

 
 
 
 

4. Antropología y divulgación: nomadismo de las imágenes

 

A finales del siglo XIX y principios del XX se institucionaliza la antropología sociocultural como disciplina académica. Es el momento en que se inauguran los nuevos museos de etnología tanto en España como en Europa, un proceso que acompaña la expansión colonial. Museos como el del Congo Belga de Tervuren, el de etnografía del Trocadero de París (a partir de 1938 Museo del Hombre), el Pitt Rivers de Oxford y el de Antropología de Madrid revelan una concepción que asocia parámetros biométricos con rasgos culturales. Algunos tipos de objetos expuestos son iconos de las concepciones primitivistas: bustos y estatuas de escayola que intentan representar el fenotipo, lanzas y cuchillos, máscaras y fetiches, estuches penianos, también imágenes donde se proyectan los fantasmas y las inhibiciones de una sexualidad burguesa patriarcal. Sin duda alguna, los relatos museísticos contribuyeron a la difusión de los estereotipos primitivistas acordes con la justificación del dominio colonial. Pero  esos “discursos serios” también se abastecieron de una imaginación popular estereotipada puesta de manifiesto en el nomadismo de las imágenes. Tanto en libros y revistas científicas como en publicaciones de divulgación y propaganda colonial (revistas exóticas, libros de viajes, memorias de los colonos, etc.), podemos encontrar las mismas representaciones gráficas;  unas veces como ilustración de distintas teorías etnológicas, otras como exponentes de la imaginación popular.
 
 
 
 
 
Georges-Marie Haardt y Louis-Audouin Dubreuil, A través del continente negro, Ediciones y Publicaciones Iberia, Barcelona, 1929.
Biblioteca d’Humanitats. Universitat de València / Nicolás Sánchez Durá

 

 
 
 
 

5. Imágenes en movimiento, movimiento de las imágenes

 
La imagen cinemática fue la forma de consumo por excelencia en el contexto de la cultura de masas. También aquí se da el movimiento de ida y vuelta entre las pretensiones de objetividad científica y la ficción imaginada. Encontramos insospechadas correspondencias de fondo entre el cine dedicado al ocio, los documentales etnográficos y los noticieros periodísticos. Respecto a la acción colonial española bajo el franquismo, son insoslayables las filmaciones del NO-DO, donde se entrevera el acercamiento geográfico y etnográfico con la propaganda colonial (acción sanitaria, evangelización, desarrollo económico, etc.) justificada como progreso civilizatorio y evangelizador. Las mismas pautas se dan en algunos de los documentales de Manuel Hernández Sanjuán por encargo de la Dirección General de Marruecos y Colonias, como por ejemplo Misiones de Guinea (1948). En el cine de Hollywood, en el caso de La hechicera blanca, vemos un esquema temático similar; la superioridad de la ciencia, particularmente la medicina, que no solo tiene una mayor eficacia, sino que al rivalizar con la idolatría y el fetichismo locales, es el mejor medio para desplazar y sustituir las supuestas formas irracionales de pensamiento primitivo. Con ese propósito, se yuxtaponen escenas de ficción y filmaciones etnográficas descontextualizadas. En consonancia, en su tráiler, después de los nombres de los protagonistas, las poblaciones africanas quedan reducidas a un “cast of thousands” (reparto de miles).
 
 
5.1
 
Tras la emancipación colonial y el complejo proceso de construcción de los nuevos estados africanos, aún encontramos en las antiguas metrópolis -bajo nuevas figuraciones- formas de imaginación moral no exentas del legado que hemos pretendido mostrar. Un ejemplo revelador son las fotografías que de forma errática y veloz circulan en la red. Más allá de los álbumes familiares, estas imágenes son la apoyatura icónica de la memoria de los colonos, pero también de la memoria afiliativa de aquellos que o bien eran entonces niños o no vivieron aquel mundo de sus progenitores. En cualquier caso, tanto unos como otros evocan el pasado con un acervo de imágenes que vehiculan emociones, afectos, valores y marcos de comprensión que reactivan actitudes de la dominación colonial.