
inauguración 17 de septiembre a las 17 h.
Sala Manuela Ballester
Facutat de Ciències Socials
horario de lunes a viernes de 9.00 h a 20:00 h.
Candela Miret acaba de volver de Guinea-Bissau después de participar durante seis meses en un proyecto de cooperación vinculado a la adaptación agrícola ante el cambio climático. De esta experiencia nace una investigación que conecta los arrozales de la África Occidental con los de la Albufera de València para plantear la idea que la crisis climática no solo pose en riesgo los ecosistemas y las cosechas, sino también la memoria, la lengua, los saberes y las formas de vida construidas alrededor de la tierra.
Mediante un magacín comparativo, Miret explora los vínculos entre Guinea-Bissau y la Albufera desde el cultivo del arroz, las técnicas tradicionales, el papel de las mujeres en el trabajo agrícola y la resistencia cultural de las comunidades rurales. El resultado es una mirada que entiende la lucha contra el cambio climático también como defensa de la identidad y del patrimonio inmaterial de los pueblos.
Desde las costas de la África Occidental hasta las orillas del Mediterráneo, el cultivo del arroz ha modelado no solo el paisaje, sino el alma de las personas: somos el resultado de siglos de dominio del agua, de manos que han aprendido a dialogar con la tierra para extraerle la vida. Es por eso que el cambio climático no es solo una crisis de cosechas sino, también, una amenaza de extinción cultural. Cuando la sequía agrieta la tierra o el aumento del nivel del mar saliniza los campos no estamos perdiendo solo un cereal; estamos perdiendo la memoria de generaciones, las técnicas ancestrales, las canciones de la siega y la sabiduría de quien sabe leer el cielo. Es muy importante conocer la realidad de nuestra identidad para entender que luchar contra el cambio climático es, también, un acto de resistencia para proteger quién somos.
Para sintetizar este follón de ideas, creé esta exposición,con intención de mostrar dos realidades que, aunque parecen muy lejanas, no solo tienen un pasado muy parecido sino que, además, el devenir los ahoga de formas mucho paregudes. Compartir retos de futuro hace que las soluciones locales se comprendan desde una perspectiva global. El cambio climático es una amenaza global que afecta de distintas formas en todo el mundo y que no dejará ningún rincón de la tierra intacto.
La lucha contra el cambio climático y la importancia de invertir en soluciones prácticas e inmediatas es una necesidad no solo para salvar las cosechas, sino para preservar las culturas y tradiciones que descienden de la natura y de cómo nos hemos agermanat con ella durante los años.
Aun así, hay que remarcar la importancia de contextualizar las prioridades de cada sociedad; a la realidad valenciana tenemos el privilegio de poder combinar ambas luchas (el campo y la identidad) mientras que la prioridad de los labradores entrevistados por este proyecto es no sufrir hambre el día de mañana. El acceso a la cultura, en el espacio de reflexión y a la intelectualidad ha quedado históricamente reservado a aquellos sistemas donde la subsistencia está garantizada; es así que reclamo como, desde nuestra posición de privilegio, tenemos la obligación moral de levantar la voz, no para adueñarnos de una lucha que no nos pertenece, sino para actuar como altavoces de todos aquellos que, inmersos en la urgencia de sobrevivir, no pueden #hacer sentir. Nuestra cultura solo será plenamente digna si es capaz de reconocer y denunciar el silencio impuesto por la precariedad de aquellos que todavía tienen que luchar por el plato de cada día.








