
La formación cobra valor cuando se aplica en el trabajo.
En un estudio con 217 empleados italianos, recibir más horas de formación se relacionó con una valoración más positiva de esta y, a través de ella, con una mayor aplicación de lo aprendido. Esta relación fue más intensa entre quienes también aprendían de manera informal, buscando comentarios, reflexionando y aprendiendo de la experiencia.
Los resultados apuntan a la importancia de combinar una formación útil con el aprendizaje cotidiano.




