Introducción El envejecimiento de la población constituye una tendencia macrosocial con implicaciones cada vez mayores para la movilidad y la salud pública. En las próximas décadas, se espera que numerosos países experimenten un incremento significativo de la edad media de su población, lo que planteará nuevos desafíos para los sistemas sanitarios y de movilidad. En este contexto, la promoción de la movilidad activa, ampliamente respaldada por la literatura científica por su contribución al mantenimiento de la salud en edades avanzadas, ha adquirido una creciente relevancia. Sin embargo, aún no está claro si las herramientas digitales existentes, como las aplicaciones de estilo de vida, contribuyen de manera efectiva a este objetivo. Métodos Este estudio evaluó la eficacia de las aplicaciones y herramientas diseñadas para promover la práctica de caminar entre las personas mayores mediante una revisión sistemática de la literatura, complementada con otras fuentes de información, incluido un análisis de sentimiento de las reseñas realizadas por los usuarios. Resultados Muchas aplicaciones para caminar incorporan funciones como el recuento de pasos y la personalización de la experiencia de uso; no obstante, pocas abordan simultáneamente la promoción de la actividad física y la reducción del aislamiento social. La evidencia disponible sugiere beneficios potenciales en aspectos como la calidad de la marcha, el equilibrio y la disminución del comportamiento sedentario en determinados contextos. Asimismo, las opiniones de los usuarios reflejan un elevado grado de satisfacción, especialmente con aquellas aplicaciones que presentan interfaces sencillas y accesibles. Sin embargo, la evidencia científica que respalda estos resultados continúa siendo limitada tanto en su alcance como en su capacidad de generalización. Conclusiones e implicaciones prácticas Esta revisión basada en múltiples fuentes sugiere que las aplicaciones para caminar pueden contribuir a fomentar estilos de vida más activos entre las personas mayores, aunque la evidencia disponible todavía no es concluyente. El desarrollo futuro de estas aplicaciones debería priorizar la facilidad de uso e incorporar funcionalidades orientadas tanto al bienestar físico como al social, garantizando al mismo tiempo su accesibilidad y asequibilidad para un espectro más amplio de usuarios.