Los accidentes de tráfico constituyen una de las principales causas de muerte por causas no naturales y generan una importante carga económica y sanitaria. Entre las personas supervivientes, estos siniestros se han asociado de forma consistente con problemas de salud mental y un deterioro de la calidad de vida. Diversos estudios muestran que los síntomas de ansiedad y depresión son frecuentes en este colectivo. Sin embargo, los factores individuales que modulan el desarrollo de estas consecuencias psicosociales tras un accidente, así como la contribución relativa de cada uno de ellos, han recibido una atención limitada en la literatura científica. Por ello, el objetivo principal de este estudio fue analizar el efecto de distintos factores sobre dos importantes consecuencias psicológicas autoinformadas tras un accidente de tráfico: la ansiedad y la depresión. La investigación se llevó a cabo mediante una encuesta aplicada a 239 personas que habían sufrido pérdidas económicas significativas o lesiones físicas no mortales como consecuencia de un accidente de tráfico. Entre el conjunto de variables incluidas en el modelo de trayectorias, la gravedad del accidente mostró un efecto positivo y significativo sobre la intensidad de la ansiedad tras el accidente. Asimismo, los niveles previos de ansiedad y depresión estuvieron significativamente influidos por el estado de salud física informado retrospectivamente y por las puntuaciones de ansiedad y depresión existentes antes del accidente. Además, tanto los niveles de depresión previos al siniestro como los índices de ansiedad posteriores al accidente destacaron como predictores significativos de los niveles de depresión tras el accidente. Los resultados de este estudio sugieren que los accidentes de tráfico tienen un impacto significativo sobre la ansiedad y la depresión autoinformadas por las personas supervivientes. Desde una perspectiva práctica, estos hallazgos ponen de relieve la necesidad de prestar mayor atención a las consecuencias sobre la salud mental tras los accidentes de tráfico, dada su elevada prevalencia entre las víctimas supervivientes y su posible comorbilidad con otros problemas que pueden agravar el comportamiento, el funcionamiento cotidiano o la calidad de vida