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El salario mínimo de México, por debajo de los índices mínimos de bienestar

El salario mínimo de México, por debajo de los índices mínimos de bienestar

El poder adquisitivo de los mexicanos ha descendido considerablemente en los últimos años. El salario mínimo es muy inferior a los niveles recomendados para cubrir los gastos básicos, un hecho que limita la calidad de vida de los ciudadanos y aumenta las desigualdades. 

9 de junio de 2016

El poder adquisitivo del salario mínimo ha descendido un 70%. Aunque desde la Comisión Nacional de los Salario Mínimos (Conasami) aseguraron que estos deberían ascender a 200 pesos diarios, actualmente todavía se encuentra en 73, tras aumentar 2,9 pesos a principios de este año.

Para determinar el nivel de vida de los ciudadanos, México cuenta con el indicador de la Canasta Obrera Indispensable (COI). Este dato tiene en cuenta los principales gastos que tiene una familia de cuatro personas con los dispendios de comida, agua, energía, transporte y todos los mínimos imprescindibles para vivir a lo largo de un mes. El porcentaje de mexicanos que tiene acceso a la COI se ha reducido en las últimas décadas. En los años ochenta un 94% de los ciudadanos llegaron a alcanzar este nivel, en cambio en 2006 solo un 16% superaban esta barrera.

El salario mínimo se sitúa en 73 pesos diarios, mientras que el importe mínimo recomendado para cubrir gastos básicos asciende a 450

El precio de la COI se situaba alrededor de los 450 pesos diarios en 2015, una cifra muy alejada del salario mínimo actual con el que muchos trabajadores sobreviven. El año pasado un 46% de la población superaba el umbral de pobreza, un porcentaje que se lleva manteniendo sin grandes variaciones en los últimos cinco años.

La brecha salarial que existe entre los más pobres y los más ricos es muy amplia. El 10% más rico gana 30,5 veces más que el 10% de la población con menos ingresos. La desigualdad de ingresos es uno de los principales fenómenos que sufre México. El país latinoamericano se sitúa como el segundo estado de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que más desigualdad presenta entre los que más ganan y los que perciben menos ingresos. 

Subir salarios

El debate económico se sitúa en qué políticas económicas adoptar para tratar de solucionar el problema de la pobreza y facilitar el acceso de un mayor grueso de la población a los niveles de vida básicos. Una de estas propuestas es aumentar el salario mínimo de los trabajadores que ha subido de forma muy paulatina, en los últimos diez años ha ascendido un total de 25 pesos por día.

La decisión de llevar a cabo está política para fomentar el desarrollo económico influiría en otros campos que toman el salario mínimo como referencia, como por ejemplo, algunos subsidios, la concesión de becas o incluso el importe de una multa depende de este indicador para calcular sus importes. De este modo, un cambio en la base salarial afectaría al funcionamiento de otros espacios en los que se debería producir una rápida adaptación que probablemente se traduciría en un mayor desembolso por parte de las instituciones.

Una de las principales amenazas de esta medida sería el posible aumento de la inflación. La mejora de las capacidades adquisitivas que supondría este incremento en los salarios de muchas familias pobres podría desencadenar una subida en los precios de consumo. Este hecho podría acabar con las mejoras de calidad de vida de los mexicanos si los nuevos salarios no experimentan el ajuste correspondiente en concordancia con la inflación, los precios y el resto de factores económicos a tener en cuenta.

 

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