
Para citar el articulo: Ferrer, A., Gómez-Merino, N., Figueroa, M., & Fajardo, I. (2026). Lectura en jóvenes adultos con sordera. Revista de Investigación en Logopedia, 16(2), e105954. https://doi.org/10.5209/rlog.105954
Contexto del estudio
Comprender lo que leemos resulta esencial para estudiar, trabajar, acceder a información fiable y desenvolvernos con autonomía. Sin embargo, sabemos mucho menos sobre la lectura en personas adultas con sordera que sobre la lectura durante la infancia.
Los avances en la detección temprana, la intervención logopédica y las tecnologías auditivas han ampliado el acceso al lenguaje. Aun así, sus efectos no son iguales para todas las personas. Por ello, necesitábamos estudiar la lectura de textos completos y académicos, no solo el reconocimiento de palabras o la comprensión de frases aisladas.
Qué investigamos
Analizamos el perfil lector de jóvenes adultos con sordera prelocutiva bilateral severa o profunda y lo comparamos con el de jóvenes oyentes de edad similar.
También exploramos qué habilidades se relacionaban con una mejor comprensión de textos expositivos: el reconocimiento de palabras, el vocabulario, la comprensión de estructuras gramaticales y la memoria de trabajo verbal. En el grupo con sordera examinamos, además, posibles relaciones con el grado de pérdida auditiva, el tipo de prótesis, el conocimiento de lengua de signos, el género y el nivel educativo.
Cómo lo hicimos
Contamos con 32 participantes: 16 jóvenes adultos con sordera y 16 con audición típica. Todos habían completado la educación obligatoria y los dos grupos tenían una edad media semejante.
En una sesión de unos 45 minutos aplicamos pruebas estandarizadas de reconocimiento de palabras y pseudopalabras, profundidad de vocabulario, juicios gramaticales, comprensión de estructuras sintácticas, comprensión de un texto expositivo y memoria de trabajo verbal. Las instrucciones se presentaron tanto por escrito como oralmente.
Qué encontramos
Encontramos perfiles lectores muy diversos. Los dos grupos mostraron resultados semejantes en vocabulario profundo, lectura de pseudopalabras y memoria de trabajo verbal, aunque el grupo oyente reconoció correctamente un mayor número de palabras.
En promedio, el grupo con sordera obtuvo resultados inferiores en la comprensión de estructuras gramaticales complejas y en la comprensión del texto expositivo. Sin embargo, este promedio no cuenta toda la historia: la mitad de los participantes con sordera alcanzó niveles de comprensión expositiva considerados típicos.
Dentro del grupo con sordera, la habilidad más estrechamente relacionada con la comprensión del texto fue el dominio de la gramática. Dicho de forma sencilla, reconocer las palabras no siempre bastaba: era necesario comprender cómo se relacionaban dentro de las oraciones. En el grupo oyente, la comprensión se asoció principalmente con el reconocimiento de palabras poco frecuentes.
También observamos que, entre los participantes con sordera que comprendieron mejor el texto, eran más frecuentes una pérdida auditiva menos intensa, el uso de audífonos o estimulación bimodal, algún conocimiento de lengua de signos y el género femenino. Estos resultados son únicamente descriptivos: debido al reducido número de participantes, no permiten afirmar que estos factores sean la causa de una mejor lectura.
Por qué importa
El estudio muestra que no existe un único perfil lector asociado a la sordera. Hay jóvenes adultos sordos con una buena comprensión de textos y con trayectorias lingüísticas, educativas y audiológicas diferentes. Por ello, conviene sustituir una mirada centrada exclusivamente en el déficit por otra que identifique también los recursos y factores protectores de los buenos lectores.
Para la psicología, los resultados apoyan evaluaciones individualizadas que consideren conjuntamente lenguaje, cognición, historia comunicativa y demandas académicas. También pueden ayudar a planificar apoyos durante la transición a la universidad y al empleo.
Para la educación, sugieren que el apoyo lector no debería finalizar cuando se alcanza una lectura fluida. En la enseñanza secundaria, la formación profesional y la universidad es importante trabajar explícitamente las oraciones complejas, el vocabulario especializado y las estrategias para integrar información a lo largo de un texto. También son pertinentes las adaptaciones en materiales, evaluaciones y pruebas de acceso.
Para la logopedia, los datos señalan la necesidad de mantener la intervención durante la adolescencia y la edad adulta. Puede ser útil descomponer visualmente las oraciones en sujeto, verbo, complementos y cláusulas; utilizar colores o formas para mostrar sus relaciones; localizar estructuras complejas dentro de textos reales; y combinar textos académicos con materiales accesibles o de lectura fácil.
Qué falta por estudiar
Necesitamos replicar estos resultados con muestras mayores y más diversas. También hacen falta pruebas de lectura con baremos específicos para personas adultas en castellano.
Futuros estudios deberían medir directamente el dominio y la edad de adquisición de la lengua de signos, la cantidad y calidad de la exposición al lenguaje, la historia de uso de las prótesis y otras funciones cognitivas, como el control de la atención. Los estudios longitudinales y de intervención permitirían comprobar qué apoyos producen mejoras reales.
Sobre todo, debemos seguir investigando qué caracteriza a los buenos lectores sordos. Conocer sus estrategias y trayectorias puede ofrecer orientaciones más útiles que limitarse a describir diferencias respecto a las personas oyentes.








