La sección de corresponsales de El Pueblo recogía las pequeñas noticias de los pueblos de la provincia: precios del jornal, obras, defunciones. El 4 de diciembre de 1930, bajo el epígrafe «Cheste», publicó ésta:

«El día 27 de Noviembre tuvimos el honor de ser visitados los esperantistas de esta localidad por el joven de la nación checoslovaca, señor Wille Burgemeister, que marcha a través de Europa y África en bicicleta, y cuyo fin es la propaganda del idioma internacional Esperanto.

Los esperantistas de Cheste y cuantos han tenido el honor de saludar a dicho joven le deseamos un feliz viaje y un glorioso éxito en lo que le queda por recorrer a través de los demás países.»

El Pueblo, 4 de diciembre de 1930. Firmado: Corresponsal

Por qué merece un sitio aquí

Porque explica, mejor que cualquier declaración de principios, para qué servía tener grupo esperantista en un pueblo agrícola de la Valencia interior en 1930.

Un joven centroeuropeo que cruzaba dos continentes en bicicleta sabía que en Cheste —ocho mil habitantes, a treinta kilómetros de Valencia— había gente con quien podría entenderse. Y paró. No hacía falta que nadie supiera checo ni que él supiera español.

Es el mismo mecanismo que había traído la carta de Austria en 1920 y que llevaría a un vecino a aprender a tallar piedra escribiéndose con artistas de otros países: una red de personas corrientes repartida por el mundo, a la que se accedía estudiando dieciséis reglas de gramática.

No sabemos si Burgemeister llegó a África.

Fuentes