La revista La Suno Hispana —órgano de los esperantistas españoles, publicado en Valencia con el texto a dos columnas, esperanto y castellano— dejó en 1925 la crónica de un congreso regional al que Cheste llegó en masa:

«El presidente del Grupo de Cheste y delegado de la misma Asociación [Universal], el entusiasta propagandista Francisco Máñez Sánchez, quien, en unión de unos cuarenta socios del grupo chestano, había acudido a la ciudad del Congreso por la carretera de Vilamarxant.»

Cuarenta socios de un pueblo agrícola desplazándose por carretera a un congreso de esperanto. Uno de los grabados que ilustran la crónica lleva por pie «Los socios de Cheste en el Congreso»; las placas fotográficas las hizo Eduardo Mallent y un tal Sr. Millás filmó algunas películas del encuentro, «que constituirán un vivo recuerdo de tan agradable excursión».

La ciega que leyó en braille y tocó el piano

El pasaje más notable de la crónica es este:

«La estudiosa y cultísima ciega de Cheste, Srta. Verd[uch], leyó, por el método Braille, un conmovedor discurso en esperanto, que luego tradujo al castellano, y luego interpretó al piano, acompañando a un numeroso coro de esperantistas chestanos

Siete años antes de que el reportaje de Estampa contara que Máñez había aprendido braille para enseñar esperanto a Gratiniana Verduch y a Gregorio Ortiz, aquí está ya una de sus alumnas — leyendo en público, traduciendo al vuelo y sentándose después al piano.

Y el movimiento se extendía

En el número 94 de la misma revista, unos meses antes, Máñez informaba a la redacción de que, además del trabajo en Cheste, el movimiento crecía en Chiva —donde se organizaba un curso para principiantes— y de que en Paterna también se trabajaba por el esperanto. Los pueblos de alrededor entraban en la órbita del grupo chestano.

Fuentes