Del 5 al 9 de noviembre de 1928, durante el VII Congreso Español de Esperanto celebrado en Sevilla, Francisco Máñez recibió la Medalla del Trabajo.

La distinción, concedida por Real Decreto del Gobierno, se la impuso en el pecho el general Carlos de Borbón, en representación del rey Alfonso XIII, durante la sesión inaugural del congreso en el Palacio de las Provincias. Se reconocía así una labor singular: la de un agricultor que, tras trabajar el campo de sol a sol, dedicaba las noches a enseñar esperanto gratis en Cheste y en la vecina Chiva.

Máñez, hombre de origen humilde y militante obrero, recibió la medalla «con gran emoción». Fue el reconocimiento oficial más importante de su vida y símbolo de que el esperanto chestano, nacido en un pueblo agrícola, había llegado a las más altas instancias del Estado.

El reconocimiento venía de lejos: ya en 1926, en la clausura de un congreso, un orador había pedido la atención de la sala para «ese modesto labrador de Cheste… que después de la penosa labor diaria resta tiempo al descanso y al dormir» para enseñar esperanto, y en 1927 Máñez obtuvo el Diploma de Profesor del Instituto Español de Esperanto.

La crónica oficial del congreso

El libro del VII Congreso Español de Esperanto cuenta la escena con detalle. La sesión inaugural fue el 5 de noviembre de 1928, a las diez y media de la mañana, en el Edificio Central de la Plaza de España de Sevilla, presidida por Su Alteza el Infante Carlos de Borbón, capitán general de Andalucía, en representación de Alfonso XIII:

«Su Alteza se puso en pie, en medio de estruendosos y prolongados aplausos, y el muy humilde campesino de Cheste, señor Francisco Máñez Sánchez, nuestro queridísimo pionero del Esperanto, condecorado por el Ministro de Trabajo, subió al estrado emocionadísimo y se acercó al General, que le colgó del pecho la Medalla del Trabajo con la que el Gobierno español premió su abnegada labor humanitaria. El General lo abrazó fuertemente y el numeroso público aplaudió con entusiasmo.»

El acto se cerró con la banda municipal tocando el himno nacional español y «La Espero», el himno esperantista.

En el pie de la fotografía de la mesa presidencial, Máñez aparece nombrado entre el alcalde de Sevilla, Nicolás Díaz Molero, y el propio Infante, con una anotación entre paréntesis: «ĵus ordenita» — recién condecorado. A su lado, entre otros, Théophile Cart, presidente de la Academia de Esperanto.

De dónde venía la idea

Otro discurso del congreso explica el origen de la propuesta:

«Cuando hace dos años, en la sesión de clausura del VI Congreso de Esperanto de Madrid, llamé la atención de los asistentes sobre los méritos del señor Máñez, como incansable campesino y apóstol esperantista, y dije que si yo tuviera poder propondría que se le concediera alguna condecoración… ya el señor Máñez está condecorado con la Medalla del Trabajo; ya es realidad lo que parecía solo un sueño, gracias a la constancia y la colaboración de los esperantistas españoles.»

Fuentes