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Perfeccionismo, cómo usarlo apropiadamente en el trabajo

  • 13 marzo de 2019

Se dice del perfeccionista que es aquella persona que tiende a mejorar indefinidamente un trabajo sin decidirse a considerarlo acabado. Aunque a priori puede sonar bien y parecer un atributo deseable a aplicar en nuestro entorno laboral, lo cierto es que no siempre se acompaña de resultados positivos para nosotros. 


En UVempleo hemos entrevistado al psicólogo organizacional y coach Francesc Quer, vicepresidente de la sección de Psicología de las Organizaciones y del Trabajo del Colegio Oficial de Psicología de Cataluña y asesor especialista en Organización y Recursos Humanos de la Generalitat de Catalunya.


Durante este encuentro Francesc nos ha ayudado a clarificar el concepto de “perfeccionismo en el trabajo”, proporcionándonos las herramientas para detectar  aquellos casos en los que es perjudicial para nuestro desempeño laboral, llegando a ser perjudicial incluso para nuestro bienestar personal.


1.    -¿Qué es el “perfeccionismo en el trabajo”? ¿Existe un perfeccionismo “saludable” y otro “perjudicial”?
En Psicología el perfeccionismo es la creencia que tiene una persona de que debe de alcanzar la perfección. De hecho es una creencia que impulsa a mejorar de manera continuada, aunque llegado el caso puede ser limitante, llevando a la persona a generar emociones y comportamientos de no estar nada satisfecha consigo misma. En la modalidad patológica esta creencia puede llegar a la convicción de que cualquier cosa por debajo de un ideal de percepción es inaceptable.


2.    ¿Qué origina este perfeccionismo nocivo, a qué se debe?

El perfeccionismo, si se entiende como el anhelo de hacer las cosas bien hechas, no está reñido con la sensación de desear y alcanzar el bienestar, de proponerse un reto y  de disfrutar de haberlo conseguido.

La cuestión clave es cuando la misma creencia impulsa a la persona a pensar que no puede y no debe disfrutar una vez alcanzado el objetivo, que no se lo merece, que no tiene derecho a hacerlo. Seguramente “la mochila” que toda persona tiene formada por sus relaciones familiares, educativas y sociales tempranas lo habrá configurado a pensar así. No obstante, por la información de que disponemos hoy, la felicidad no es innata, sino aprendida, y las decisiones que uno tome lo llevarán a estados de bienestar que fluctuarán en el tiempo, de la misma forma que la felicidad también lo hace.


3.    ¿Hay alguna relación entre el estrés, la ansiedad y las personas demasiado perfeccionistas? 

Hoy en día en las empresas y organizaciones el grado de exigencia profesional es muy alto. Hay que hacer lo máximo con lo mínimo necesario e imprescindible. Ello lleva a las personas a tener cargas de trabajo con mucha intensidad, que acarrea escenarios de ansiedad y estrés. Cuando las personas superan sus límites causan baja por estrés. Es la epidemia laboral del siglo XXI, e irá en aumento desafortunadamente.
Cuando una persona supera su límite de tolerancia al estrés nuevos síntomas aparecerán y la llevarán a causar baja. Necesitará tratamiento (no necesariamente farmacológico). La persona deberá aprender de sí misma, conocer sus límites, los hábitos, pensamientos y conductas que la han llevado a tal situación. Cuando lo superan reconocen de manera satisfactoria un antes y un después.


4.    ¿Cómo sabemos que estamos ante una  persona demasiado perfeccionista?
El perfeccionismo en su modalidad patológica originará tarde o temprano niveles de estrés demasiado altos que llevarán a la persona a no poder desenvolverse de manera normal en su vida profesional, personal y familiar. Necesitará volver a reconducir su vida con la ayuda de expertos.
Las personas excesivamente perfeccionistas con su trabajo son bien conocidas por sus compañeros y compañeras. Depende en gran medida del grado de exigencia y tolerancia al error. Seguramente de un cirujano o un controlador aéreo no toleraremos que se puedan equivocar, en cambio de un error en una factura lo consideraremos admisible.

5.    ¿Qué consejo le darías a las personas que son excesivamente perfeccionistas?

Hay que aprender a ser felices. Es curioso, conocemos más cómo impacta la tristeza en el cerebro de las personas que los mecanismos que hacen posible la felicidad. Lo que sí sabemos es que las personas que tienen comportamientos más altruistas, de ayuda a los demás, son más felices que las que anteponen su carrera profesional a todo lo demás. Este hecho nos lleva a pensar que una educación temprana más centrada en este tipo de valores llevará a las personas cuando sean mayores a ser más felices.

La felicidad son emociones y relaciones positivas, compromiso, sentido y logro. Estos indicadores sí los podemos medir para saber el grado de bienestar de las personas en sus empresas.


6.    ¿Alguna recomendación para promover prácticas laborales que acaben con el perfeccionismo desbordado?

Según estudios recientes está emergiendo una nueva realidad social que lleva a las empresas y organizaciones a querer ser percibidas de manera diferente, que combina el crecimiento de los ingresos y sus ganancias con la necesidad de respetar el entorno. Actualmente las empresas son juzgadas por las relaciones con sus trabajadores, sus clientes y el entorno. Una nueva responsabilidad que promoverá nuevas prácticas laborales, por ejemplo el 86% de los milenials actuales piensan que el éxito empresarial se tiene que medir más allá de los desempeños financieros.

 
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