
Un estudio liderado por Mª Carmen Gómez Cabrera y José Viña, catedrática y catedrático del Departamento de Fisiología de la Universitat de València (UV) e investigadores de INCLIVA y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Fragilidad y Envejecimiento Saludable (CIBERFES), del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), aporta evidencia de que el envejecimiento biológico y la fragilidad no son procesos inevitables, sino potencialmente modificables mediante intervenciones de estilo de vida bien diseñadas.
La fragilidad es un síndrome geriátrico asociado a una capacidad de respuesta disminuida y una alta vulnerabilidad a los factores estresantes en el adulto mayor, que se traduce en mayor dependencia y disminución de la calidad de vida que, si no se previene o se trata, aumenta el riesgo de discapacidad, hospitalización y muerte.
La investigación, cuyos resultados acaban de publicarse en la revista Aging Cell, evaluó si una intervención basada en ejercicio físico supervisado y suplementación nutricional pueden revertir la fragilidad y frenar el envejecimiento biológico, definido como el conjunto de cambios moleculares y funcionales que reflejan cómo envejece realmente el organismo, independientemente de los años cumplidos.
“El estudio destaca por evaluar una intervención no farmacológica, segura y personalizada en personas mayores frágiles, integrando por primera vez en un contexto clínico real mejoras funcionales con biomarcadores del envejecimiento biológico, y demostrando su viabilidad y eficacia incluso durante la pandemia de COVID-19”, explica Mª Carmen Gómez Cabrera, también coordinadora del Grupo de Investigación en Ejercicio, Nutrición y Estilo de Vida Saludable de INCLIVA.
El trabajo que también codirige José Viña, coordinador del Grupo de Investigación en Envejecimiento y Ejercicio Físico de INCLIVA, aporta evidencias de que el envejecimiento biológico y la fragilidad pueden modularse mediante hábitos de vida saludables, integrando de forma longitudinal relojes epigenéticos obtenidos a partir de muestras de sangre con mejoras funcionales en una población habitualmente infrarrepresentada. Estos relojes, medidos mediante técnicas poco invasivas, permiten detectar cambios cuantificables en la trayectoria del envejecimiento biológico en paralelo a la mejora clínica.
El estudio se diseñó como un ensayo clínico controlado y aleatorizado, con una duración de seis meses. Un total de 47 personas mayores de 70 años fueron asignadas a un grupo de intervención o a un grupo control. El grupo de intervención participó en un programa personalizado de ejercicio multicomponente (fuerza, resistencia, equilibrio y movilidad) tres veces por semana, y recibió diariamente un suplemento nutricional rico en proteínas, vitaminas y minerales. El grupo control continuó con la atención habitual.
Este estudio ha obtenido financiación del ISCIII (CB16/10/00435 (CIBERFES); PID2022-142470OB-I00 and Red EXERNET-RED DE EJERCICIO FISICO Y SALUD (RED2022-134800) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades; PROMETEO (CIPROM/2022/56) de la Conselleria de Educación, Cultura y Universidades de la Generalitat Valenciana; y fondos de la UE (H2020- DIABFRAIL-LATAM (Ref: 825546). La Generalitat Valenciana ha cofinanciado, además, parte del equipamiento empleado en este trabajo con fondos FEDER (OP FEDER of Comunitat Valenciana 2014-2020). Nestlé Health Science ha financiado también parte de este estudio.
Referencia artículo: Olaso-Gonzalez et al. (2026). A Multidomain Lifestyle Intervention Is Associated With Improved Functional Trajectories and Favorable Changes in Epigenetic Aging Markers in Frail Older Adults: A Randomized Controlled Trial. Aging cell, 25(2), e70376. https://doi.org/10.1111/acel.70376








