
Cinta Gallent-Torres, profesora del Departamento de Filología Francesa e Italiana de la Universitat de València, ha presentado los resultados de un trabajo sobre el papel de las universidades en la promoción del aprendizaje crítico y la actualización de competencias en un entorno transformado por la IA. Este informe, elaborado junto a un equipo internacional, se ha expuesto durante la 7.ª Conferencia del Laboratorio de Innovación en Educación Superior de ASEF (ASEFInnoLab7) en la University of Nottingham.
El equipo integrado por investigadoras e investigadores de seis países presentó el white paper elaborado conjuntamente. El trabajo es fruto de un proceso iniciado hace ya varios meses con la participación en ASEF Higher Education Innovation Laboratory. Se trata de un programa impulsado por la Fundación Asia-Europa (ASEF) y que este año lleva por título The Role of Universities in Advancing AI for Good. De la presentación se desprenden tres ideas especialmente relevantes que ponen el foco en la gobernanza de la IA para evitar que genere una nueva brecha estructural, a la vez que señala que puede afectar a la equidad algorítmica y también a la soberanía de los datos.
En ese sentido, explica que el uso de la inteligencia artificial para favorecer el aprendizaje permanente no es solo una cuestión tecnológica o educativa, sino también de política y gobernanza. En la presentación se explica que, para que esta transformación sea realmente inclusiva, la innovación deberá ir acompañada de financiación, modelos flexibles de certificación y reformas estructurales que permitan a las universidades responder a las nuevas necesidades de formación.
Además, concluye que el acceso a herramientas avanzadas de inteligencia artificial no puede convertirse en un privilegio de las instituciones con más recursos o de los estudiantes con mayor capacidad económica. El análisis expone la necesidad de garantizar un acceso equitativo a estas tecnologías, fundamental para evitar que la transformación digital acentúe las desigualdades que ya existen.
En lo que respecta a la inequidad, explica que, en las aplicaciones de alto riesgo, como las relacionadas con la admisión o el seguimiento del alumnado, es necesario evitar que la tecnología automatice procesos de exclusión. El informe deduce que la supervisión humana, la transparencia y la explicabilidad de los sistemas y el apoyo a las lenguas con menos recursos son elementos esenciales para proteger a los colectivos infrarrepresentados.
Gallent centra su labor investigadora en el uso ético y responsable de la inteligencia artificial en la docencia e investigación, su impacto en estos ámbitos, con el objetivo de promover un uso igualitario de la IA. Con su participación, la Universitat de València se ha incorporado a este debate internacional sobre el papel de las universidades ante la IA y ha contribuido, desde su experiencia y compromiso con una educación responsable e inclusiva, a la construcción de propuestas orientadas a garantizar que la transformación impulsada por la inteligencia artificial no deje a nadie atrás.
En la elaboración del estudio han participado, además de la UV, investigadoras e investigadores de The Hague University of Applied Sciences (Países Bajos), University of Malta (Pakistán), Global Governance Institute (Bélgica), OP Jindal Global University (India) y University of Thessaly (Grecia). Ante los riesgos y los retos de la IA, estas experiencias de trabajo colaborativo como ASEFInnoLab7, celebrado del 24 al 28 de agosto, muestran también que las universidades no solo deben reaccionar ante los cambios que está generando la inteligencia artificial, sino que pueden anticiparlos, orientarlos y contribuir a dar forma a las políticas que determinarán cómo afrontaremos esta transformación.
Las universidades tienen ante sí el reto de ofrecer oportunidades para seguir aprendiendo, actualizar competencias y adquirir otras nuevas a lo largo de toda la vida, evitando que esta transformación amplíe las desigualdades existentes. La cuestión, por tanto, no es solo cómo incorporar la IA a la educación superior, sino cómo garantizar que las oportunidades que ofrece sean accesibles para todas las personas y en todas las etapas de su trayectoria profesional y formativa.
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