Entre los invertebrados más singulares y amenazados de nuestro territorio se encuentra el llamado caracol de Orihuela (Tudorella mauretanica) una especie terrestre de gran interés biológico y conservacionista.
perteneciente a la colección malacológica del MUVHN.
Se trata de un caracol de mediano tamaño, de concha robusta con tonos amarillentos a anaranjados, con opérculo calcáreo y sexos separados, una característica poco frecuente entre los gasterópodos terrestres. Los adultos alcanzan unos 2 cm de tamaño, pudiendo las hembras superar ligeramente en su longitud a los machos.
Los estudios morfológicos y moleculares que se han realizado sobre las poblaciones del sureste de España han permitido aclarar que los ejemplares presentes en esta zona no debían adscribirse a Tudorella sulcata, como se creyó durante años, sino a Tudorella mauretanica, conocida hasta el momento sólo del norte de África. Esta revisión incrementó todavía más el interés de estas poblaciones, al poner de manifiesto su singularidad biogeográfica y su rareza. A escala ibérica, la especie solo se conoce en dos núcleos principales: uno en el municipio de Motril (Granada) y otro en el sur de la provincia de Alicante.
En la Comunitat Valenciana, esta especie fue localizada en varios enclaves del sur de Alicante, restringida a barrancos y laderas próximas del entorno de Orihuela y Pilar de la Horadada. Los trabajos de prospección indican que prefiere habitar zonas con abundante hojarasca bajo pinos y matorral mediterráneo, evitando en general los fondos de barranco. También parece mostrar preferencia por orientaciones más frescas y húmedas, especialmente las laderas orientadas al norte. Su situación de conservación es muy preocupante y el principal factor que amenaza a esta especie es la transformación urbanística del litoral alicantino. La urbanización, el ajardinamiento, los movimientos de tierra y la fragmentación del hábitat han reducido las poblaciones a pequeñas parcelas aisladas, muchas veces rodeadas por otras urbanizaciones, carreteras o infraestructuras. A ello se suman otros impactos, como los vertidos, la presencia de flora exótica y la depredación por roedores, que comprometen aún más su supervivencia.
En un primer informe técnico que se elaboró en 2008, ya se dio a conocer que, aunque algunas localidades todavía conservaban poblaciones abundantes, otras habían sufrido una regresión muy acusada o incluso se habían extinguido. Además, se observó que la especie parece muy sensible a la destrucción de la cubierta vegetal y que recoloniza con dificultad las zonas alteradas, incluso muchos años después de haberse producido la transformación del terreno. Esta dependencia de microhábitats muy concretos la convierte en un organismo especialmente vulnerable.
Por estas razones, Tudorella mauretanica ha sido considerada una de las especies de invertebrados más amenazadas de Europa y figura en el Catálogo Valenciano de Especies de Fauna Amenazadas. Su presencia en las colecciones y materiales de estudio del MUVHN no solo tiene valor científico, sino también divulgativo, ya que permite dar a conocer al público un patrimonio natural poco visible, pero extraordinariamente frágil.
Este pequeño caracol representa de forma muy clara cómo la conservación de los invertebrados también depende de decisiones sobre el territorio, la gestión del paisaje y la protección efectiva de sus hábitats.
Desde el MUVHN estamos comprometidos con la conservación de nuestra biodiversidad. Además de desarrollar proyectos de investigación sobre especies endémicas o incluidas en listados de conservación, realizamos una labor muy importante de divulgación de los fondos científicos y de los contenidos de nuestras colecciones. En especial, buscamos poner en valor elementos como estas especies en peligro de extinción, que merecen un mayor reconocimiento por parte de la sociedad.
Ejemplares tan pequeños como la especie que nos ocupa resultan difíciles de exponer debido a su tamaño, ya que no permite apreciar con claridad muchos de sus detalles ni texturas que, en muchas ocasiones, solo pueden contemplarse con lupas binoculares. En la actualidad, recurrimos a las nuevas tecnologías de escaneado en 3D para realizar impresiones a tamaños mucho mayores, lo que permite destacar y facilitar al visitante la observación de estos detalles. Gracias a esta técnica, ha sido posible transformar la especie que nos ocupa, de apenas 2 cm, en un modelo expositivo de más de 30 cm. Naturalmente, este modelo debe ser moldeado, pintado y restaurado con la mayor fidelidad posible a la realidad, y esta tarea debe ser realizada por un profesional especializado en restauración y realismo visual.
Escaneado del modelo en 3D: José Antonio Villena. Restauración visual y pintura: Tahia Muñoz Jiménez. Fotografías: S. Montagud. Revisión técnica del texto: Alberto Martínez Ortí. Universitat de València.
LINKS:
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