
Albert Einstein. Wikimedia Commons, CC BY
José Miguel Soriano del Castillo, Universitat de València
En abril de 1729 Benjamín Franklin publicó un artículo titulado La naturaleza y necesidad de un papel moneda, en favor del uso de este tipo de material para la economía de su país. Posteriormente, descubrió problemas y errores en sus argumentos y, al darse cuenta de las implicaciones negativas de sus recomendaciones, solicitó la retractación del trabajo mediante carta a la Pennsylvania Gazette. Allí explicaba por qué sus argumentos originales eran incorrectos y retiraba sus recomendaciones. Éste es uno de los primeros ejemplos históricos donde aparece el proceso de retractarse en el campo científico.
Retratarse en ciencia es un proceso que permite corregir el registro científico y mantener la confianza y el rigor en la bibliografía académica. Aunque puede ser una situación rara, resulta más habitual en los últimos años. Hay cinco tipos distintos de retractación.
Retractación completa o parcial
La completa implica la retirada total de un artículo de la bibliografía científica. Puede ser por alguno de estos motivos: fraude, manipulación de datos, fabricación de resultados, plagio, violaciones éticas graves o errores sustanciales que invalidan las conclusiones. La retractación parcial suele ocurrir cuando afecta sólo a una parte del artículo, como ciertos datos, gráficos o secciones, mientras que el resto del trabajo se considera válido.
Un caso ilustrativo de retractación completa fue un artículo publicado en 2023 por la revista Frontiers in Cell Developmental Biology. El estudio, realizado por investigadores del Hospital Hong Hui, en Xi'an (China), examinaba la relación entre células madre espermatogónicas (células precursoras del esperma) y una ruta molecular crítica en la regulación celular. Aparte de estar mal generada, incorporaba una figura de una rata macho con un pene desproporcionadamente grande. El artículo y la revista fueron criticados con dureza, y la publicación se retiró y se retractó poco tiempo después.
Errata
Se trata de errores menores aparecidos en un artículo, pero que no afectan a las principales conclusiones. Habitualmente se detectan errores tipográficos en la filiación de los autores o incluso en el método de análisis. Uno de los casos más conocidos le ocurrió a Albert Einstein. En noviembre de 1915, publicó un artículo sobre la teoría de la relatividad general. Al poco tiempo detectó un error en la ecuación que había presentado, relacionada con el término de energía. La ecuación no reflejaba correctamente la conservación de energía en un campo gravitacional. Ese mismo año hizo su corrección para ajustarlo.
Expresión de preocupación
Un editor puede publicar una declaración cuando se tiene constancia de problemas serios con un artículo, pero no lo suficiente para justificar una retractación inmediata. En esta situación es habitual una búsqueda más a fondo, realizada desde la revista, antes de tomar una decisión final.
Un caso llamativo ocurrió durante la pandemia por COVID-19, en la que un estudio multicéntrico de varios países indicaba que el tratamiento con hidroxicloroquina estaba significativamente asociado con la reducción/desaparición de la carga viral. También decía que su efecto se veía reforzado por un antibiótico (azitromicina). La revista emitió una expresión de preocupación por alertar a los lectores sobre posibles problemas en la investigación mientras se llevaba a cabo una revisión adicional. Ésta demostró graves errores metodológicos en el artículo.
Un cas cridaner va ocórrer durant la pandèmia per covid-19, en què un estudi multicèntric de diversos països indicava que el tractament amb hidroxicloroquina estava significativament associat amb la reducció/desaparició de la càrrega viral. També deia que el seu efecte es veia reforçat per un antibiòtic (azitromicina). La revista va emetre una expressió de preocupació per alertar els lectors sobre possibles problemes en la recerca mentre es duia a terme una revisió addicional. Aquesta va demostrar greus errors metodològics en l'article.
Retractación por infracción de derechos de autor
El plagio o infracción de derechos de autor también puede producir la retirada de un artículo. En este caso, la revista emite una nota de retractación en la que cita la infracción, además de retirar el artículo de su base de datos.
Uno de los casos más conocidos fue el trabajo surcoreano del grupo de Hwang Woo-Suk. Habían indicado un estudio revolucionario que afirmaba haber creado la primera línea de células madre embrionarias humanas derivadas de un blastocisto clonado. Posteriormente se comprobó que habían falsificado datos y manipulado imágenes. Por otro lado, las pruebas de clonación y derivación de células madre presentadas no eran auténticas. También habían utilizado óvulos humanos sin el adecuado consentimiento, lo que violaba las normas éticas de investigación.
Retractación por violación de políticas de la revista
La retractación también puede originarse por conflictos de intereses no declarados, manipulación de revisores o envío a múltiples revistas. En esta situación, la revista emite una retractación en la que cita el tipo de violación detectada.
El 7 de abril de 2022 se retiró un artículo del Hospital Universitario de Qingdao (China), donde se evaluaba el impacto de la coinfección de virus respiratorio sincicial (RSV) y Streptococcus pneumoniae en la patogénesis. El trabajo indicaba que esta interacción afecta a la gravedad de la enfermedad según el serotipo del patógeno. También los cambios en la forma en que los genes se expresan y las características observables que presenta esta bacteria, en respuesta a distintas condiciones ambientales. La retractación se realizó a petición del editor, porque los informes obtenidos provenían de revisores que no eran ni apropiados ni independientes. Era una clara violación de los cimientos de la revisión por expertos, que es la base de las políticas de publicación y constituye uno de los requerimientos de ética en el mundo científico.
¿En qué punto nos encontramos?
El grupo de investigación dirigido por Murat Cokol, de la Universidad de Columbia en Nueva York, sostiene que, en la práctica, no se retiran todos los artículos necesarios. Esta situación se debe, en parte, a las diferencias de escrutinio que reciben los artículos según la revista en la que se publican. Los artículos en revistas de alto impacto tienden a ser examinados con más rigor que los de las revistas de menor impacto.
¿Cuántos artículos habría que retractar si se aplicaran uniformemente los requerimientos más altos de control de calidad? Para abordar esta cuestión, el equipo de Cokol desarrolló un modelo que describe el proceso de publicación y retractación. Este modelo permite estimar cuántos artículos deberían haberse retractado en diferentes escenarios de control de calidad. Los resultados del estudio indican que, en el escenario más pesimista, debería haberse retirado más de 100 000 artículos publicados entre 1950 y 2004. En el escenario más optimista, la cifra superaría los 10 000.
Herramientas científicas para retractarse
A la vista de todas estas situaciones, la ciencia posee herramientas fiables y seguras para hacer efectiva la retractación, como son la Comisión de Ética de las Publicaciones (Committee on Publication Ethics, COPE) y la base de datos llamada Retraction Watch. Ésta última ofrece requerimientos éticos para editores y autores que ayudan a mantener la integridad en la publicación científica. Describe procedimientos que permiten identificar, evaluar y gestionar retractaciones. Con ellos se aseguran que se gestionan de forma justa y transparente.
La COPE, además, tiene una guía para detectar la manipulación inapropiada de imágenes en un artículo científico y actuar en consecuencia.
Como dijo la gran bióloga y conservacionista Rachel Carson, “el objetivo de la ciencia es descubrir e iluminar la verdad”, por lo que el proceso de retractación consolida la firmeza en el camino científico.
José Miguel Soriano del Castillo, Catedrático de Nutrición y Bromatología del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública, Universitat de València
Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Lea el original.








