En 1968, la revista semanal La Actualidad Española dedicó tres páginas a Cheste bajo un título que después haría fortuna:
«Desde los cinco continentes millares de dedos señalan a un pueblo de España como “la meca del esperanto”. Es un caso único en el mundo. Todo un pueblo se ha hecho esperantista: Cheste, provincia de Valencia. Seis mil habitantes. Un pueblo donde no existen pobres ni ricos.»
El texto es de José Antonio Valverde, con fotos de Pipe López. Cuarenta y dos años antes que el reportaje de À Punt que hoy se llama «La meca del Esperanto», la etiqueta ya estaba impresa.
Pero no nació aquí. Los boletines de la Federación la usan casi veinte años antes, y además explican que no era invención de un periodista sino cómo llamaban al pueblo los propios esperantistas valencianos:
«Uno de los más felices recuerdos [de mi vida esperantista] es el de mi primera visita a la simpática y laboriosa población de Cheste que, por florecer espléndidamente allí nuestro idioma internacional, era conocida entre los esperantistas valencianos por “La Meko de la esperantismo”.» — Boletín de la Federación Española de Esperanto, hacia 1949
Otro boletín, de 1950 o 1951, lo repite en esperanto: el movimiento de Cheste «merece una mención muy especial, pues entre nosotros es con razón conocido como “Meko de la Esperantismo”; ahora brilla de nuevo con su vieja fama».
Quién era Enrique Arnau Prósper
El reportaje resuelve, de paso, una pregunta que llevaba años sin respuesta en este sitio: quién fue el esperantista que da nombre a una de las tres calles del pueblo. Dice el texto:
«El presidente de la Federación de esperantistas de Cheste, don Enrique Arnau Prósper, y el secretario, don José Soriano, se frotan las manos. Están orgullosos de la labor que hasta ahora han desarrollado.»
Y explica cómo funcionaba la enseñanza:
«Aquí no hay profesores. Los mismos alumnos que acaban los cursillos de esperanto siguen enseñando a los que vienen detrás. Las clases son gratuitas totalmente… Y no hay topes de edad. El alumno más joven que ha asistido a los cursos tiene solamente trece años. Y el más anciano, sesenta.»
Un pueblo cooperativista
El retrato del Cheste de 1968 va más allá del esperanto: el casino es del pueblo y es cooperativa, los ancianos están jubilados por ella, hay cooperativa vinícola y panadera y Caja Rural, y el ochenta por ciento de la producción sale de la cooperativa del vino. «No hay cárcel, porque tampoco hay inquilinos», titula una sección: hacía más de un siglo que no se recordaba un preso.
El alcalde, Alfonso Balaguer Yopis —«además, es un orador y un poeta»—, discute el censo con el periodista: «Somos más. Hoy llegamos a los seis mil… Y de ellos, más de cuatro mil quinientos —hombres, mujeres y ancianos— hablan el esperanto». Es la cifra más alta jamás publicada sobre el pueblo, y conviene leerla como lo que es: el entusiasmo de un alcalde ante un periodista.
«De las 400 jóvenes de la fábrica, la mayoría son de Cheste» · «Mayores y pequeños
hablan el esperanto». Fotos de Pipe López para el reportaje.
Hay una frase que hoy resulta reveladora sobre la identidad del pueblo: Cheste es «un rincón apartado de la provincia de Valencia, un pueblo que se considera castellano, donde ni siquiera conocen el valenciano».
Máñez, anciano en Zaragoza
El reportaje localiza al pionero un año antes de su muerte: Francisco Máñez Sánchez «tendrá poco más de ochenta años… Ya mayor, se casó con una rica hacendada de Zaragoza, y allí siguen los dos viviendo, viejecitos».
Sobre los niños austriacos, la versión que recoge esta pieza es más generosa que otras: habla de cien niños huérfanos traídos a España, de los que «cuarenta se quedaron en el pueblo» y el resto se repartió por la zona, entre Chiva y Pedralba; y añade que en 1968 «todavía queda uno de esos niños austríacos, que ya es mayor y no ha querido abandonarnos». El reportaje de Estampa de los años treinta hablaba de catorce niños acogidos en Cheste: las cifras de esta historia bailan según quién la cuente.
Fuentes
- José Antonio Valverde (fotos: Pipe López), «Un pueblo de Valencia: Cheste. Aquí todos hablan esperanto», La Actualidad Española, 1968, pp. 41-43 — ficha y recorte en Bitoteko (Biblioteca de la Federación Española de Esperanto).