Durante años, de la vida de Francisco Máñez Sánchez entre 1936 y 1949 no teníamos más que una frase de pasada en un boletín de 1977: que estuvo condenado a muerte y que los esperantistas —«sobre todo los de Zaragoza»— lograron salvarlo. Sin año, sin tribunal, sin motivo.
Ahora hay dos documentos que lo cuentan entero: la ficha del Diccionario Biográfico del Socialismo Español de la Fundación Pablo Iglesias, levantada sobre los archivos militares y penitenciarios, y el propio Boletín Oficial del Estado.
Lo que había antes de la guerra
Máñez aprendió esperanto hacia 1907-1908. Diez años después, en 1918, consta como afiliado a la Unión General de Trabajadores y a la Agrupación Socialista de Cheste. No era, por tanto, un simpatizante discreto: en abril de 1936 fue elegido compromisario del PSOE por Valencia-provincia para la elección del nuevo presidente de la República, Manuel Azaña. Un labrador de Cheste entre los electores del jefe del Estado.
La misma ficha añade un cargo que encaja con todo lo demás que sabemos de él —el hombre al que el pueblo llamaba para repartir herencias y arreglar disputas—: fue representante en Cheste del Tribunal Tutelar de Niños Delincuentes. Y da su apodo en el pueblo: «Sargantana».
La guerra: comisario político
Durante la Guerra Civil, Máñez fue comisario político del 228º Batallón de la 57ª Brigada Mixta del Ejército Popular de la República, y después director de la Escuela de Comisarios del XXI Cuerpo de Ejército.
Conviene entender qué significa eso. El comisario no era un mando militar: era el responsable político y moral de la unidad —instrucción, moral de tropa, relación con la población civil—. Dirigir la escuela donde se formaban los comisarios de un cuerpo de ejército entero es un escalón más: no es el frente, es el aparato político de la República. No tenemos ningún documento que lo sitúe combatiendo en una trinchera, y no lo afirmamos; sí tenemos su nombre al frente de una escuela de cuadros.
Chiva, 19 de junio de 1939
Terminada la guerra fue detenido. El 19 de junio de 1939, un consejo de guerra celebrado en Chiva —el pueblo de al lado, donde él mismo había ido a enseñar esperanto los domingos— lo condenó a muerte.
El resto de la cronología está en su expediente:
- 18 de octubre de 1939 — La pena se le conmuta por la inferior de treinta años de reclusión.
- 30 de noviembre de 1939 — Ingresa, procedente de Chiva, en la prisión central de San Miguel de los Reyes, en Valencia: el monasterio jerónimo convertido en penal, uno de los grandes almacenes de presos políticos del franquismo valenciano.
- 10 de junio de 1943 — Sale en libertad condicional y regresa a Cheste.
Cuatro años menos nueve días entre la sentencia de muerte y la puerta de la calle.
Y el BOE lo publica
La salida no fue un trámite discreto de expediente: está impresa en el Boletín Oficial del Estado. La Orden de 19 de junio de 1943 del Ministerio de Justicia concedía «la libertad condicional, con la liberación definitiva del destierro, a mil doscientos ochenta y seis penados», y publicaba sus nombres prisión por prisión. En la página 7075, bajo el epígrafe «De la Prisión Central de San Miguel de los Reyes, de Valencia», entre José Royo Martínez y Rafael García Bárcena, está Francisco Máñez Sánchez.
La orden lleva fecha de 19 de junio de 1943: cuatro años exactos, día por día, después del consejo de guerra de Chiva. Es una coincidencia del calendario, no un gesto; pero ahí está.
Un vecino en la misma lista
Doce nombres más abajo, en el mismo párrafo del mismo penal, aparece Julio Tarín Tarín. El apellido Tarín atraviesa el esperantismo chestano de punta a punta —Vicente Tarín, Manuel Tarín Gómez, Ricardo Manzanera Tarín, Julio José Andrés Tarín—, y en los años cincuenta el boletín de la Federación publicó una traducción del latín firmada «Julio Tarín (Cheste)». No podemos afirmar que sean la misma persona: Tarín es un apellido abundante en la comarca y el BOE no da localidad. Lo dejamos anotado por si alguien puede cerrarlo.
Qué cambia esto
Tres cosas.
Primera: la frase de 1977 deja de ser un rumor tardío. El homenaje a Ernesto Martínez hablaba de una condena a muerte real y de una conmutación real. Lo que sigue sin documentarse es la parte que aquella crónica reivindicaba —que fueran las gestiones de los esperantistas, «sobre todo los de Zaragoza», las que consiguieran la conmutación—. El expediente dirá si hubo avales; hasta verlo, es lo que contaban los suyos.
Segunda: explica por qué Zaragoza. Si la red que se movió por él era la aragonesa, la ciudad a la que se mudó en 1951 al casarse y la sociedad «Frateco» en la que enseñó hasta morir no eran un destino cualquiera.
Tercera, y es la que más afecta a cómo se ha contado esta historia: el franquismo no lo trató como a un filántropo inofensivo. Lo juzgó y lo condenó a muerte por lo que era —dirigente socialista, compromisario de la República, comisario político—, no por enseñar esperanto en la era. La memoria posterior, la esperantista y la municipal, se quedó sobre todo con el labrador autodidacta, el fundador de Lumradio, el divulgador y el hombre de los niños austriacos. No hace falta suponer una operación deliberada de nadie para constatar el resultado: durante el franquismo y buena parte de lo que vino después, la militancia, los cargos y la cárcel quedaron en segundo plano, y lo que se conservó fue la mitad menos conflictiva.
Política y esperanto: lo que se puede decir y lo que no
Es tentador cerrar el círculo y hacer del esperanto una consecuencia del socialismo, o al revés. No hay base para eso:
- Aprendió esperanto hacia 1907-1908, once años antes de su afiliación documentada.
- No consta que se hiciera esperantista porque fuera socialista.
- La acogida de los niños austriacos de 1920 no salió del partido, pero tampoco fue «cosa de esperantistas»: la lanzaron los esperantistas de Graz y la coordinaron comités esperantistas, y quienes acogieron a los 330 niños fueron unas trescientas familias corrientes de once provincias, la mayoría en Cataluña, que no tenían nada que ver con la lengua. Máñez fue el organizador local, no el titular de la iniciativa.
- No tenemos ninguna fuente que lo haga ateo, anticlerical o librepensador —de hecho, la única audiencia célebre de su vida fue con el papa Pío XI—.
Lo que sí se puede decir es lo contrario de lo que se ha dicho mucho tiempo: Máñez no era un esperantista políticamente neutral. El esperanto, el internacionalismo, la solidaridad y el socialismo formaban en él un mismo perfil vital, coherente, sin que haga falta decidir cuál causó cuál.
Lo que sigue abierto
- El sumario. La ficha de la Fundación cita el sumario 5.319/Valencia del Archivo General e Histórico de Defensa. Nadie lo ha leído para esta web: ahí estarían los cargos concretos, los avales y la razón de la conmutación.
- Las fechas de la muerte. La ficha da 31 de agosto de 1969 en Cheste; el boletín de la Federación cuenta que un grupo de esperantistas chestanos viajó a Zaragoza al entierro, y Pura Tamarit escribe desde Cheste el 14 de septiembre. La fecha encaja; el lugar, no. Nos quedamos con Zaragoza y lo dejamos señalado.
- Los dos 1943. La ficha data la salida el 10 de junio; la orden del BOE es del 19 de junio y se publica el 22 de julio. La primera fecha sale del expediente penitenciario y la segunda del trámite oficial; no son incompatibles, pero no las hemos podido cuadrar.
Fuentes
- «Mañez Sánchez, Francisco» — Diccionario Biográfico del Socialismo Español 1879-1939, nº 1145, Fundación Pablo Iglesias (copia archivada, por si la ficha deja de ser accesible). La ficha cita como fuentes el CDMH de Salamanca (SM Carp. 2.675 Exp. 8 y PS Barcelona Carp. 300), el Archivo General e Histórico de Defensa de Madrid (sumario 5.319/Valencia), el AGA de Alcalá de Henares (Prisiones), el Archivo Histórico del PSOE y el trabajo de J. V. Castillo García sobre Máñez.
- Orden de 19 de junio de 1943 del Ministerio de Justicia, por la que se concede la libertad condicional a 1.286 penados — Boletín Oficial del Estado nº 203, 22 de julio de 1943, pp. 7073-7078; Máñez en la p. 7075. PDF en el BOE.
- Sobre el episodio contado por los esperantistas: «Cuando estaba condenado a muerte», Boletín de la Federación Española de Esperanto nº 223-224 (1977).
- La biografía de Máñez en la Viquipèdia recoge también esta trayectoria a partir de las mismas dos fuentes.