Francisco Máñez Sánchez murió en 1969, en Zaragoza, donde vivía desde su matrimonio con la esperantista Victoriana Bueno Mendoza. El boletín de la Federación Española de Esperanto le dedicó buena parte del número de septiembre-octubre.

La necrológica

La firma Miguel Sancho Izquierdo, presidente de la Federación:

«Marchó de esta vida uno de los hombres más buenos y generosos que hemos conocido y uno de los que más trabajaron por la causa esperantista —influido, en gran parte, a mi entender, por ese su natural sentimiento de fraternidad entre todos los hombres—, desde aquellos tiempos en los que en su pueblo natal, Cheste, sembró generosamente la idea que cuajó en el hecho de que los ocho mil de aquellos labradores hablaran, al igual que su lengua nativa, el Esperanto

«Aquel humilde campesino al que recibió el gran Papa Pío XI y el que gozó de la amistad de hombres eminentes. Pero yo resumiría todo ello en una frase: fue un hombre que dejó huella

La audiencia con el Papa ya la contaba Estampa en 1932, que publicó una foto de Máñez en Venecia camino de Roma; la necrológica añade el nombre: Pío XI.

El entierro

Un compañero que lo había conocido de niño escribió en esperanto:

«Cuando después de su muerte lo acompañamos al cementerio, vino a mi memoria la época en que lo conocimos, hace más de cuarenta años. Entonces, para nosotros, unos chiquillos, el señor Máñez era una persona admirable: él solo aprendió la Lengua Internacional y consiguió esperantizar un pueblo entero.»

Y anota los detalles que resumen una vida: que se hizo esperantista en 1908; que en cuanto se vio capaz empezó a dar cursos; que los domingos iba caminando a algún pueblo cercano a enseñar esperanto al cura, al maestro o a los campesinos; que sin ser ciego dominaba el braille para poder enseñar a los que sí lo eran; y que fue uno de los principales colaboradores de la ayuda esperantista a la infancia austriaca tras la guerra.

Un grupo de esperantistas de Cheste se desplazó a Zaragoza para el entierro. De ahí la frase del mismo texto:

«Hay personas para quienes el esperantismo de Cheste parece poco menos que un mito. ¡No! El esperantismo de Cheste fue y es una realidad, como se manifestó con ocasión del entierro de este hombre

«El hombre bueno»

La despedida más honda no la firma un cargo de la Federación, sino una vecina: Pura Tamarit, la misma que presidía el grupo de Cheste en 1932 y que treinta y siete años después seguía allí. Su texto se titula «Desde Cheste»:

«Se nos fue el “hombre bueno” para siempre.

Hace años se marchó a Zaragoza, por unir su vida a Victoriana Bueno, esperantista activa y noble de corazón, como buena aragonesa. Por eso entonces no sentimos su pérdida, porque sabíamos que podíamos disponer de él en cualquier apuro, y porque le sabíamos feliz con su esposa y sus nuevos vecinos.

“El hombre bueno”, en nuestro pueblo, no es título que se da a cualquiera por tener buen carácter o ser bondadoso. “Hombre bueno” es el que es justo, leal, sincero, entendido, culto, altruista, etcétera. Y todo esto era Paco Máñez, y por todo esto tenía este título en Cheste.

A él acudían muchos padres para hacer las particiones familiares, para que pusiese orden en disputas entre vecinos; para calmar y unir a algún matrimonio en crisis y, por qué no decirlo, para orientar en problemas sentimentales a alguna que otra pareja de jóvenes, que también acudían a él en busca de buen consejo. Y no digamos sobre agricultura…

Así pues, ante cualquier problema se oía decir: “Pues que venga el ‘hombre bueno’ y decida”. Y allí estaba Paco Máñez.»

— Pura Tamarit. Cheste, 14 de septiembre de 1969

Es el retrato que ninguna otra fuente da: no el propagandista ni el condecorado, sino el árbitro informal del pueblo, al que se acudía para repartir una herencia o arreglar un matrimonio. El esperanto viene después, y ella lo dice así: «si a esto se une su entrega total a propagar y enseñar el Esperanto, y a dejar constancia de Cheste en el mundo esperantista, creo se puede calcular el enorme sentimiento que nos invade ante su pérdida — como esperantista, como chestano y, a mí sobre todo, como amigo».

La despedida de Arnau

Cierra el número una despedida firmada en Cheste. Es, hasta donde hemos podido rastrear, el único texto que conservamos escrito por Enrique Arnau Prósper, el hombre que da nombre a una de las calles del pueblo y del que tan poco sabemos:

El texto de Arnau empieza recordando de dónde salía todo: «él, simple campesino, en una época y un medio nada fáciles para dedicarse al estudio, consiguió instruirse a sí mismo; y, lo que es más difícil, instruir a los demás». Y añade el detalle que explica una vida: «Máñez nunca se cansaba: del amanecer al anochecer trabajaba como jornalero del campo, y nada más volver al pueblo se dedicaba a los cursos de Esperanto y a organizar actos culturales».

«Señor Máñez: usted introdujo el Esperanto en nuestro pueblo, nos enseñó no solo la lengua, sino también la idea interna; ahora le prometemos continuar su trabajo en el Grupo “Lum-Radio” que usted fundó, para que el esperantismo de Cheste sea suelo fértil para nuevas generaciones.»

— Cheste, 1969. Enrique Arnau Prósper, presidente del Grupo «Lum-Radio»

Lo que medio número no dice

Medio boletín dedicado a un hombre —el presidente de la Federación, un compañero de infancia, una vecina, el presidente de Lum Radio— y ninguno de los cuatro textos menciona que Máñez había sido condenado a muerte en 1939, ni los cuatro años en San Miguel de los Reyes, ni que fue comisario político, ni que era socialista. Se despide al pionero, al hombre bueno, al campesino que se instruyó solo. Estaban escribiendo en 1969, con Franco vivo, así que la omisión se explica sola; pero conviene tenerla presente, porque es donde arranca la mitad de la biografía que se dejó de contar. Ocho años después, ya en democracia, el mismo boletín soltaría la frase que lo puso todo en marcha.

Una pista pendiente

La necrológica remite a algo que aún no hemos localizado: en el número de septiembre-octubre de 1964, dentro de la sección «Niaj pioniroj», el boletín publicó una semblanza de Máñez seguida de una entrevista. Sería su voz directa, «sencilla y humilde» según quien la leyó. La estamos buscando.

Fuentes