«Y Cheste se convertirá en ciudad internacional»
El boletín de la Federación contó en 1969 cómo empezó todo: un labrador volviendo en burro, un médico que se rió de él, y la broma que se cumplió al año siguiente.
El boletín de la Federación contó en 1969 cómo empezó todo: un labrador volviendo en burro, un médico que se rió de él, y la broma que se cumplió al año siguiente.
En 1964, con 76 años, el boletín de la Federación entrevistó al pionero para su sección «Nuestros pioneros». Es la única vez que le oímos contar en primera persona cómo empezó.
En 1958, por sus bodas de oro con el esperanto, Máñez escribió su propia vida. Es el texto autobiográfico más extenso que se le conoce, y el más duro: el niño de diez años que dejó la escuela, el padre muerto en 1908, la madre loca a su cargo.
En 1921, en un encuentro internacional celebrado en Zaragoza, Máñez tomó la palabra por su pueblo. Es la primera vez que Cheste aparece nombrado, en tiempo real, en la prensa esperantista española.
En plena Primera Guerra Mundial, un diario de Murcia celebra que el esperanto sobreviva y nombra los pueblos donde sigue vivo. Cheste está en la lista: es la mención más antigua que hemos encontrado.