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Aldo Mieli (1879-1950), un famoso historiador de la química “entrevistado” en el último número de Principia Magazine

  • 20 diciembre de 2018
Aldo Mieli

La revista cultural Principia Magazine ha dedicado sus dos números de 2018 ha recuperar el nombre de diversos protagonistas de la cultura y de la ciencia perteneciente a colectivos tradicionalmente poco visibles e incluso invisibilizados. Mientras que en su primer número fueron protagonistas las mujeres científicas, Principia Magazine despide 2018 con la publicación de un número dedicado a ciencia LGTBIQ. Bajo el título Cultura en diversidad, en este número se ofrecen 24 relatos en torno a personalidades de la ciencia y de la cultura cuya orientación sexual o identidad de género constituyeron motivos de rechazo, persecución o silencios.

Luis Moreno Martínez, egresado de los estudios de Máster en Historia de la Ciencia y Comunicación Científica (UA, UMH, UV) y actualmente becario de la fundación Juanelo Turriano e investigador residente del Instituto Interuniversitario López Piñero, ha participado en este número temático. Su relato, titulado Archeion, está inspirado en la biografía de Aldo Mieli (1879-1950), una de las figuras más sobresalientes de la historia de la química de la primera mitad del siglo XX y destacado activista por la liberación homosexual en Italia hasta el ascenso del fascismo. A través de una ficticia entrevista entre un anónimo historiador de la ciencia y un Aldo Mieli próximo a su fallecimiento, se muestran algunos de los aspectos más destacados de su biografía, de acuerdo con los trabajos académicos publicados hasta la fecha. Se pretende así explorar las distintas formas narrativas de interés para divulgar los estudios históricos de la ciencia al público general.

Un extracto de la “entrevista”, ambientada en un café de la Argentina de finales de la década de 1940, se recoge a continuación:

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-Profesor Aldo Mieli, es un auténtico placer poder saludarle y conversar con usted. Le agradezco profundamente que me haya regalado parte de su tiempo. Quisiera empezar esta entrevista preguntándole por su carrera profesional, pero al mismo tiempo su biografía es cuanto menos…  

-¿Compleja? ¿Y qué biografía no lo es?

-Desde luego. En su caso, la primera página se iniciaba el 4 de enero de 1879 en Livorno. ¿Es en Italia donde se forjó su futura carrera profesional?

-Sin duda. En los últimos cursos de mis estudios en el Liceo comencé a ser víctima de un profundo deseo por el saber en un sentido amplio. Me interesaban las ciencias, el arte, la filosofía… Recuerdo que a mis 20 años las matemáticas absorbían todo mi tiempo, pero estrené el siglo XX sumergido en la química. De hecho, en 1904 me licencié en esta ciencia.

-Y desde la química… ¿a la historia?

-Cierto, a través de la filosofía. En aquel entonces leí los trabajos sobre filosofía de la ciencia y teoría del conocimiento de Ernst March. También visité Alemania durante medio año, donde asistí a las conferencias que Wilhelm Ostwald impartía sobre historia de la química… Creo que en la historia es donde encontramos la esencia de la ciencia. En mi caso, mirando a la ciencia del pasado encontré mi futuro.

-Así es. El pasado, también en la ciencia, esconde muchas enseñanzas si se sabe dónde mirar…

-Y no solo dónde. También cómo. Cuando miramos las palabras pasadas buscando vestigios de los saberes científicos del presente o tratando de hallar constantemente a sus descubridores llegamos a una historia ridícula, henchida de orgullo y, si me permites, bastante repulsiva. Afortunadamente, en estos años muchos estudiosos hemos tratado de conocer el desarrollo del pensamiento científico lejos de esa mirada. Yo mismo fundé en 1919 uno de mis más queridos proyectos, Archeion. Con esa publicación traté de impulsar la necesaria asociación entre los historiadores de la ciencia de todo el mundo… y lo conseguimos. Recuerdo cómo en 1928 en París, Hélenè y yo…

Pero algo cambió en el semblante del profesor Mieli. Aquellos ojos, erosionados por tantas décadas entre manuscritos, se volvieron vidriosos y, durante un interminable sorbo al café, pensé que había llegado el momento. Archeion, París, Hélenè… Alguna de aquellas palabras había sido capaz de catalizar algo dentro del profesor. Algo que, sé, llevaba mucho tiempo conteniendo. En su archeion más profundo. En aquellos legajos que guardamos sin signatura con la esperanza de que el tiempo borre por nosotros, pero que tarde o temprano aparecen. Y cuando lo hacen, cambian la historia.

-¿Se refiere a Hélenè Metzger, profesor Mieli? La más destaca historiadora de la química hasta…

El profesor ya no podía contener las lágrimas. Su vetusto rostro se tornó acuoso y supe que las aguas, aquellas mismas que había cruzado para llegar a tierras argentinas, se habían abierto. En sus pensamientos afloraron el miedo y la resignación tantos años guardados. En sus palabras, una amistad perdida, un amor censurado y un sueño frustrado.

-Hasta que llegó el horror.

-Profesor, si desea que descansemos…

Pero el archeion más profundo del célebre historiador de la ciencia que tenía ante mí había sido abierto y yo solo podía escuchar. Solo debía escuchar.

-Colaboraré estrechamente con Hélenè desde que llegué a Francia en 1928 huyendo de mi Italia natal. Allí permanecí 11 años. Muchos piensan que mi condición judía o mi malestar con ciertos grupos políticos me llevaron a tomar aquella decisión. Pero aquella primera huida fue fruto del miedo. Los criminales fascistas en Italia estaban interviniendo en la educación, en la cultura, en la ciencia... La Italia de Mussolini, con la ayuda de la Iglesia, era la ruina de la libertad del pensamiento. Mucho antes, mi homosexualidad ya había supuesto el fin de mi carrera política. Recuerdo cómo en 1921 fundé Rassegna. Junto con Archeion, uno de mis proyectos más queridos…

-¿Se refiere a Rassegna di Studi Sessuali, la publicación sobre sexualidad más importante de la Italia de entonces?

-Efectivamente. El fascismo italiano tuvo un gran interés en acabar con ella. Todavía es difícil hablar de sexualidad desde la libertad. Yo mismo he sido considerado un “socialista peligroso” por mi reconocida homosexualidad en no pocas ocasiones. Por ello, cuando en 1928 me fui a Francia, el miedo o la cautela se impusieron. En París, me esforcé en ocultar cualquier interés en estudios sobre sexualidad y mi pasado en Italia. Abandoné mis pretensiones políticas y activistas y me dediqué a la historia de la ciencia con todas mis fuerzas.

-Así que en 1928 no le quedó más remedio que huir...

-Realmente dediqué parte de 1927 a planificarlo. Aquel año fui a París con la excusa de un acto en honor al destacado químico francés Marcelin Berthelot. Allí pude escribir a otro compañero, George Sarton. En Italia mi correspondencia podía ser intervenida…

-¿Se refiere a George Sarton, el destacado historiador de la ciencia? 

-Efectivamente. Solía escribirme con Sarton. De hecho, fue él quien me contó lo que le ocurrió a Hélène…

-Hélène Metzger (1889-1944)

-Profesor…

-Tranquilo. Tras 11 años en Francia, el miedo ante los fascismos que se consolidaban en Europa me llevó al exilio en 1939. En este caso, puse rumbo a Argentina, donde nos encontramos hoy. Me fui sin despedirme de Hélenè. Sé que posiblemente se sintió dolida y desconcertada, pero también sé que supo perdonarme. Cuando el profesor Sarton me dijo que Hélenè había sido capturada en Lyon  y que encontró la muerte en Auschwitz…

Hacía tiempo que las lágrimas no dejaban de surcar el rostro de Mieli. La emoción hacía de mis notas palabras inconexas. Innecesarias, pues sabía bien que su testimonio sería custodiado palabra por palabra, lágrima a lágrima, en mi memoria.

-Cuando me enteré de la muerte de mi querida amiga Hélenè yo llevaba unos 5 años viviendo aquí, en esta Argentina que me acogió y que, como en las tierras en las que he intentado echar raíces, ha sido sacudida por quienes usurpan las libertades de su pueblo.

-Se refiere a lo sucedido con el Instituto…

-En efecto. El golpe del 4 de junio de 1943 provocó la intervención de la universidad. El Instituto de Historia y Filosofía de la Ciencia que tuve el honor de dirigir recién llegado de Francia fue clausurado. Mi contrato fue dejado sin efectos. Cuando la libertad es capturada, la historia es lo primero que hay que borrar y la historia de la ciencia no es una excepción…

El artículo completo, así como el resto de relatos que constituyen este número temático de Principia Magazine pueden encontrarse en este enlace (https://bit.ly/2AtYkao). Para citar el artículo: Moreno Martínez, Luis (2018). Archeion. Principia Magazine, 4(2), 8-11.

 

 

 

 
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