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Crédito estancado, ¿empleo pobre?

El crédito es crucial para una startup

Las cifras de empleo cayeron en picado durante el primer lustro de la crisis financiera, a la par que las facilidades para obtener un crédito. Ahora que la financiación empieza a fluir de nuevo, ¿veremos un repunte de la ocupación? ¿Cuál es la relación entre crédito y empleo?

10 de de desembre de 2015

A tres de cada cuatro españoles les preocupa mucho el desempleo. Las encuestas del CIS lo muestran mes a mes y las cifras de paro no terminan de desinflarse, pese a la leve recuperación económica: un 21.6% de la población activa a nivel nacional, con una tasa de desocupación juvenil del 47.7%. ¿A qué se debe? La respuesta no es simple (ni su solución), pero uno de los muchos factores que han contribuido ha sido la reducción del flujo crediticio a las empresas, en particular las pymes.

El término credit crunch, popularizado en la última década, se refiere a esta situación: los bancos ofrecen el crédito a un precio mucho más elevado o exigen garantías mayores que antes de la crisis financiera. Para la pequeña y mediana empresa, esta política resulta crítica, ya que no disponen de bonos ni otros títulos financieros que emitir, en comparación con empresas mayores. La disponibilidad de crédito es crucial en sus aspiraciones, más aún en una situación de demanda baja: sin él, crear empleo se vuelve imposible y sostener los puestos existentes, difícil.

España ha sufrido un componente añadido con respecto a sus vecinos de la UE: la necesidad de intervenir en varias entidades financieras, siendo algunas de ellas los principales proveedores de crédito a las pymes españolas. La restricción de crédito ha sido aún más aguda en estas cajas y bancos, y sus efectos sobre el empleo, demoledores: hasta un 35% de la destrucción de empleo entre 2006 y 2010 se habría producido directamente a raíz de esta intervención.

Además, las medidas adoptadas para intentar forzar la entrada de liquidez al mercado han tenido efectos adversos: por ejemplo, el carry trade. Los bancos tomaban prestados fondos al Banco Central Europeo a un tipo de interés irrisorio (el 0.75%; actualmente está en el 0.25%), y lo invertían en títulos de deuda pública, cuando estas, en el caso concreto de España, superaban incluso el 5%.

En la actualidad esta técnica es imposible (o poco recomendable) de llevar a cabo por la rentabilidad negativa de las letras y bonos del Estado. Con las “trampas” financieras menos rentables y la reserva penalizada, los datos indican que el acceso al crédito ha mejorado en los últimos semestres para las pymes. La preocupación por conseguir financiación se ha reducido entre estas empresas al 11% (desde el 30% en 2012), y las mismas señalan una mejora constante de la disponibilidad de crédito desde 2013, según la última encuesta sobre el acceso a la financiación de las empresas elaborada semestralmente por el BCE (texto íntegro). Pero también señalan temor a la falta de clientes. Si la demanda frena más ahora a las pymes que sus posibilidades de financiación, y viendo que las cifras de paro aún son descomunales, ¿cuál sería el siguiente paso para revitalizar el empleo?

 

El viernes 11 de diciembre D. Gabriel Jiménez Zambrano, responsable del Departamento de Estabilidad Financiera del Banco de España, desgranará los efectos de la restricción del crédito bancario sobre el empleo, en un seminario perteneciente a la Cátedra de Finanzas Internacionales-Banco Santander de la Universitat de València. Aquí pueden leer su paper “When Credit Dries Up: Job Losses in the Great Recession”, elaborado junto a Samuel Bentolilla, Marcel Jansen y Sonia Ruano.

Etiquetes Banca , Crédito , Empleo , Gestión
 
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