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LA ANGUILA
Esto es un cuadro, no una opinión. Paula Bonet

© Paula Bonet. Fotògraf: Jordi Martí Costa
© Paula Bonet. Fotògraf: Jordi Martí Costa
 
Soy una anguila.
Me contorsiono y conozco las partes que me forman.
Y no dejo que me atrapen.
 
 
 
La palabra y la pintura son herramientas de reivindicación. El yo libre y autónomo se sucede en la página y en el lienzo en blanco antes que en nuestra intimidad o en nuestra vida pública.
 
Desde que leí a María Luisa Bombal imagino que mis abuelas y mis tías lo entendieron todo un poco después de muertas, cuando descansaban en la superficie blanca del interior de la caja de madera y el resto las velábamos. Las imagino mirando las caras de las personas que nos acercamos mientras reconstruyen su vida. Pienso que es entonces cuando comprenden cómo de cruel ha sido el mundo con ellas. Fueron las hijas de Juan, las mujeres de Alfonso, las madres de Agustín. Pero muertas se saben Carmen Mompó, Pura Mompó, Juanita Sorita. La anguila es una carta de amor a todas ellas y una lanza a favor de las que vienen detrás. Es pintura y es palabra que observa y denuncia las agresiones que sufrimos, un relato caliente y palpitante que se escurre cuando quieres amarrarlo, igual que cuando una intenta señalar la injusticia que el contexto patriarcal aplaude. La anguila habla de lo que se estuvo a punto de ser pero no existió porque lo nuestro tiene que ver con la alteridad, con el accesorio, con lo que el cánon rechaza.
 
En La anguila pinto aquello que no puedo nombrar con palabras.
 
 
Paula Bonet
 
 
 
 
 
© Paula Bonet. Fotògraf: Jordi Martí Costa