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Restaurada la Iglesia de San Nicolás de Valencia

Una de las iglesias más emblemáticas de la ciudad de Valencia ha recuperado su esplendor tras haber sido restaurada. San Nicolás y sus frescos barrocos cautivarán a los visitantes.

22 de febrer de 2016

La Iglesia de San Nicolás (Valencia) ya está restaurada. Conserva su estructura gótica del siglo XV y atesora frescos barrocos del siglo XVII que se despliegan sobre 2.000 metros cuadrados de bóvedas, nervios y columnas, en los que Dionís Vidal (Valencia 1670 - Tortosa 1719) pintó el programa creado por el prestigioso pintor del cual era pupilo, Antonio Palomino. Su coste ha ascendido a 4,7 millones de euros y ha sido afrontado por la fundación privada de la vicepresidenta de Mercadona, Hortensia Herrero.

La responsable de la restauración, Pilar Roig, catedrática e investigadora del Instituto de Restauración de la Universitat Politècnica de Valencia (UPV) ha dirigido un equipo interdisciplinar en el que participan cerca de 30 persona. Los trabajos han sido asesorados por expertos de otros campos académicos y reputados expertos internacionales como el restaurador de la Capilla Sixtina, Gianluigi Colalucci, entre otros.

La primera fase de la restauración general comenzó en 2012 con la rehabilitación de la fachada neogótica y la Capilla de la Comunión, de estilo barroco, así como de las vidrieras del templo que se han mecanizado para poder airear la iglesia, según fuentes.

El proyecto ha comprendido la consolidación del soporte y del estrato pictórico (sellado de grietas y fisuras, micro-anclajes y aplicación de aglomerantes); limpieza (eliminación de polvo, materiales adheridos y sales insolubles); tratamiento de lagunas y reintegración estética (reconstrucción volumétrica en tallas y ángeles, reintegración cromáticas de lagunas en pintura y estucos) y trabajos de apoyo (seguimiento y control de la restauración).

En la recuperación del templo, se han empleado técnicas de restauración innovadoras como la limpieza mediante microbacterias no patógenas alimentadas en laboratorio que eliminan una parte de la suciedad más incrustada en la pintura, o el láser.

Conforme se iba avanzando en la restauración iban apareciendo sorpresas. Se han recuperado las pinturas de una mujer que representa “la madre iglesia”, que había estado ocultos, añadió. Otro de los descubrimientos ha sido el autorretrato de Vidal junto a su maestro en el muro hastial, donde pintó a los evangelistas San Lucas y San Marcos.

Los frescos destacan también por su carácter narrativo: la nave está dividida conceptualmente en dos: una mitad cuenta la vida y milagros de San Nicolás, del que se cuenta que sacó de la miseria a un padre y de la prostitución a sus tres hijas, entregándole dádivas anónimamente, lo que dio origen al mito de Santa Claus; y la otra, la historia de San Pedro Mártir.

Como habremos podido oír o leer, desde su restauración se le atribuye a San Nicolás el apodo de la “Capilla Sixtina valenciana”. No es cuestión de comparar la obra de Dionís Vidal con la de Miguel Ángel; es más bien una forma de poner en valor el templo, además de hacer hincapié en la dificultad de pintar 1.904 metros cuadrados de superficie muy irregular frente a los 800 metros cuadrados del cielo de la capilla más famosa de la Basílica del Vaticano.

 

 
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