
Los fósiles permiten identificar el representante más antiguo conocido de un linaje de gerbillos africanos que colonizó la península ibérica tras la desecación del Mediterráneo.
Un equipo de investigadores liderado por los paleontólogos Jordi Agustí (Institut Català de Paleontologia) y Pedro Piñero (investigador Ramón y Cajal en la Universitat de València) ha descrito una nueva especie fósil de gerbillo que llegó a la península ibérica desde África hace más de cinco millones de años. En el estudio también han participado investigadores de la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad de Alcalá de Henares, el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social y la Academia China de Ciencias. El hallazgo, publicado en la revista científica internacional Fossil Record, aporta nuevas evidencias sobre las migraciones de mamíferos entre ambos continentes durante uno de los episodios geológicos más extraordinarios de la historia reciente de la Tierra: la desecación parcial del mar Mediterráneo.
Hace entre 6 y 5,3 millones de años, durante la Crisis de Salinidad del Messiniense, el Mediterráneo sufrió una de las mayores transformaciones geológicas de su historia. El cierre de la conexión con el océano Atlántico provocó una drástica desecación de la cuenca mediterránea y la aparición de nuevos corredores terrestres que permitieron el intercambio de fauna entre África y Europa. Este episodio dejó una profunda huella en los ecosistemas y favoreció la llegada a la península ibérica de numerosas especies procedentes del continente africano, incluyendo macacos, camellos, jirafas y tortugas gigantes.
Entre los animales que protagonizaron estas migraciones se encontraban los gerbillos, pequeños roedores adaptados a ambientes áridos y semiáridos que actualmente ocupan extensas regiones de África, Oriente Próximo y Asia. Su presencia en Europa constituye una de las evidencias más claras de los intercambios faunísticos que tuvieron lugar durante el final del Mioceno.
El estudio ha permitido describir una nueva especie fósil de gerbillo a partir de molares recuperados en el yacimiento plioceno de La Piquera (Segovia), situado en la cuenca del Duero. El hallazgo aporta información clave para comprender cómo se produjo la expansión de estos roedores africanos por el sur de Europa y cuáles fueron las primeras fases de su evolución tras su llegada al continente.
La nueva especie, denominada Debruijnimys primaevus, pertenece a un género de gerbillos de origen africano que colonizó la península ibérica tras la Crisis de Salinidad del Messiniense. El nombre específico primaevus, que en latín significa “primitivo” o “ancestral”, hace referencia a que representa la forma más antigua y basal conocida de este linaje.
Los registros fósiles y las relaciones de parentesco identificadas en el estudio indican que los antepasados de estos gerbillos habitaban el norte de África, donde se conocen formas estrechamente relacionadas en yacimientos de Marruecos. La apertura de corredores terrestres durante la desecación del Mediterráneo permitió que estos pequeños roedores cruzaran hasta la península ibérica, donde evolucionaron y se diversificaron durante los inicios del Plioceno. De este modo, Debruijnimys primaevus constituye uno de los testimonios más significativos de esta migración faunística entre África y Europa.
El registro fósil indica que estos animales estuvieron ampliamente distribuidos por diferentes regiones de España. El medio centenar de molares se ha hallado en yacimientos de Granada, Alicante, Valencia, Teruel, Segovia y la Región de Murcia. En esta última, por ejemplo, se conocen restos de la nueva especie en dos yacimientos de referencia para el estudio de las faunas del final del Mioceno y comienzos del Plioceno: Sifón de Librilla 413, en la cuenca de Fortuna, y Puerto de la Cadena, en la sierra de Carrascoy. Ambos enclaves conservan evidencias de los ecosistemas que se desarrollaron poco después de la desecación parcial del Mediterráneo y documentan la presencia de varias especies de origen africano que lograron establecerse con éxito en la península ibérica.
El establecimiento del régimen climático mediterráneo actual, caracterizado por la alternancia entre inviernos húmedos y veranos secos, tuvo lugar hace aproximadamente 3,4 millones de años. Durante este proceso se produjo una expansión de las praderas y de los bosques esclerófilos en el suroeste de Europa y el norte de África. La consolidación de estas nuevas condiciones ambientales, junto con los primeros pulsos glaciares del Plioceno, redujo progresivamente las poblaciones de gerbillos, hámsteres y ratones que hasta entonces dominaban muchos ecosistemas, favoreciendo el auge de otros grupos como las ratas de agua y los topillos.
Hasta ahora, los fósiles más antiguos de Debruijnimys eran escasos y fragmentarios, lo que había impedido identificar con precisión las formas primitivas del género. La abundante colección de restos recuperada en La Piquera ha permitido resolver este problema y describir formalmente Debruijnimys primaevus, aportando nuevas evidencias sobre las migraciones de mamíferos entre África y Europa y sobre la evolución de los gerbillos que llegaron a la península ibérica hace más de cinco millones de años

Izquierda: Imágenes al microscopio electrónico de barrido de molares de la nueva especie de gerbillo africana Debruijnimys primaevus. Derecha: Recreación de la nueva especie de gerbillo africano encontrado en varios yacimientos paleontológicos de la península ibérica. Ilustración de Noa Mora (Escola d'Art i Disseny de Tarragona).
Referencia artículo:
Agustí, J., Piñero, P., Blain, H-A., Martín-Perea, D., Sevilla, P., Laplana, C. 2026. A new species of gerbil (Gerbillidae, Rodentia, Mammalia) from the Early Pliocene of the Iberian Peninsula and its bearing on faunal dispersals during the Messinian (Late Miocene). Fossil Record. https://doi.org/10.3897/fr.@.190187










