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El 86 % del estudiantado universitario utiliza la IA en sus actividades académicas

  • Servicio de Marketing y Comunicación - Unidad de Cultura Científica y de la Innovación
  • M. Angelica Morales Lopez
  • 28 mayo de 2026
De izquierda a derecha: Agustín Gómez y Victoria Hernández, del equipo de Costa Rica; la decana de la Facultat, Elena Cantarino; y el catedrático Andrés Payà, director del proyecto en la UV.
De izquierda a derecha: Agustín Gómez y Victoria Hernández, del equipo de Costa Rica; la decana de la Facultat, Elena Cantarino; y el catedrático Andrés Payà, director del proyecto en la UV.

La Facultat de Filosofia i Ciències de l’Educació de la Universitat de València ha acogido este jueves, 28 de mayo, la presentación de las conclusiones en el estudio de sus socios costarricenses sobre el uso responsable de la IA en la educación universitaria, entre las cuales destaca que el 86 % del estudiantado de educación superior utiliza la inteligencia artificial generativa en su actividad académica.

El estudio tiene lugar en el marco del proyecto Ethical IA: Educate and Innovate - Shaping the University Future with Responsible Artificial Intelligence en que participa un equipo investigador de la Universitat de València dirigido por el catedrático de Teoría e Historia de la Educación de la UV Andrés Payà. Se trata de un proyecto Erasmus + que cuenta con universidades de Costa Rica, Perú y la Sapienza Università di Roma (Italia).

“Desde la Universitat de València estamos muy satisfechos de la colaboración con nuestros socios de América Latina en la construcción y consolidación, tanto de un marco de uso ético de la IA en la educación superior a todos los niveles (gobernanza, alumnado y profesorado, gestión y servicios), como de la creación e integración de una red de universidades para fortalecer el diálogo y el debate sobre el buen uso e implementación de la IA en nuestros procesos”, ha dicho Andrés Payà durante su intervención en el acto, presidido por la decana de la Facultat, Elena Cantarino.

Desde Costa Rica, han presentado los resultados los coordinadores del proyecto, los profesores Victoria Hernández, de la Universidad de Costa Rica (UCR), y Agustín Gómez, de la Universidad Estatal a Distancia (UNED, Costa Rica).

Entre los datos más remarcables, se encuentra el uso de la IA a escala mundial dentro del contexto universitario, en que varía entre el 82 % y el 9 4% según el país, siendo la media internacional el 86 %. La adopción de la IA en las universidades ha crecido exponencialmente y en 2025 esta es la información: en Francia, el 82 % del estudiantado usa herramientas de IA; en Alemania, el 94 %; y en una encuesta internacional, el uso de IA en estudios superiores llegó al 86 %; mientras, el personal docente utiliza en un 68 % la IA para resumir temas y en un 64 % para apoyar la planificación de las clases.

Son resultados que reflejan una adaptación masiva y acelerada del estudio y el trabajo académico a las herramientas basadas en IA generativa, lo que impulsa y prolifera cambios inevitables en la manera en que el estudiantado aprende, investiga y produce contenido académico.

De aquí que la creación y consolidación del marco de uso ético de la IA a que se refería Payà sea una urgencia y requiera de la integración de una red universitaria mundial.

En la actualidad, están desarrollándose marcos éticos y normativos internacionales y nacionales para regular la IA en las universidades. Por ejemplo, la UE creó la Ley de IA, la primera regulación integral basada en riesgos; España está promoviendo una IA ética y confiable; Estonia lidera en gobierno digital y servicios públicos con IA; y UNESCO ha desarrollado un marco ético influyente.

Costa Rica, por su parte, busca una visión humanista en su estrategia de IA a través de una regulación responsable, el desarrollo de talento y la modernización institucional.

Como propuestas para una gestión del uso de la IA en las universidades, su proyecto apuesta por el diseño de principios orientadores, como la responsabilidad, la transparencia, la equidad –en acceso a los recursos, por ejemplo–, la protección de datos, sostenibilidad, honestidad intelectual, autonomía personal e impacto social positivo; recomienda la creación de comités de ética, auditorías, protocolos de protección y mecanismos de supervisión; la gestión como proceso continuo de aprendizaje, adaptación y mejora; y recalca la necesidad de infraestructura confiable, participación multilateral y confianza social.

En este sentido, Andrés Payà ha reconocido el trabajo conjunto realizado hasta ahora como “un proceso de co-construcción y capacitación entre diferentes agentes y responsables universitarios que nos permite analizar críticamente y tomar decisiones y acciones desde un uso ético de la IA en una sociedad en red que incorpora la tecnología al servicio de las personas desde una perspectiva de las humanidades digitales”.