
Mientras Bill Gates compartía su advertencia de 12 páginas sobre la inteligencia artificial, el equipo de Cinta Gallent-Torres en el programa ASEFInnoLab7 presentaba un documento de posicionamiento sobre cómo las universidades pueden aprovechar la IA para favorecer un aprendizaje permanente más equitativo e impulsar la recualificación y la actualización de competencias.
Este trabajo es el resultado de un proceso iniciado hace ya varios meses con la participación en el programa ASEF Higher Education Innovation Laboratory, impulsado por la Fundación Asia-Europa (ASEF) y que este año lleva por título The Role of Universities in Advancing AI for Good.
A lo largo de este proceso, Cinta Gallent-Torres, profesora del Departamento de Filología Francesa e Italiana de la Universitat de València, ha trabajado codo con codo con un equipo internacional formado por el Prof. Lampros Stergioulas (The Hague University of Applied Sciences, Países Bajos), Munir Moosa Sewani (University of Malta, Pakistán), David Timis (Global Governance Institute, Bélgica), Anshumaan Goel (OP Jindal Global University, India) y Katerina Makri (University of Thessaly, Grecia), en torno a una cuestión cada vez más urgente: ¿qué cambios en las políticas universitarias son necesarios para garantizar un aprendizaje permanente y procesos de recualificación equitativos en un contexto marcado por la inteligencia artificial?
La velocidad con la que la IA está transformando tareas, profesiones y competencias hace necesario ampliar la mirada más allá de las perspectivas técnicas, éticas, pedagógicas o económicas desde las que habitualmente abordamos esta tecnología. Pero hay dos conceptos que nos obligan especialmente a ampliar esta mirada: lifelong learning y reskilling. La rapidez con la que la IA está transformando las tareas, las profesiones y las competencias hace que aprender ya no pueda entenderse como una etapa limitada a los primeros años de formación. Las universidades tienen ante sí el reto de ofrecer oportunidades para seguir aprendiendo, actualizar competencias y adquirir otras nuevas a lo largo de toda la vida, evitando que esta transformación amplíe las desigualdades existentes. La cuestión, por tanto, no es solo cómo incorporar la IA a la educación superior, sino cómo garantizar que las oportunidades que ofrece sean accesibles para todas las personas y en todas las etapas de su trayectoria profesional y formativa.
Esta reflexión se concretó durante la 7.ª edición de ASEFInnoLab, organizada por ASEFEdu y acogida por la University of Nottingham, donde el equipo presentó el white paper elaborado conjuntamente. De este trabajo se desprenden tres ideas especialmente relevantes:
En primer lugar, la gobernanza de la IA debe ir más allá de la pedagogía. El uso de la inteligencia artificial para favorecer el aprendizaje permanente no es solo una cuestión tecnológica o educativa, sino también de política y gobernanza. Para que esta transformación sea realmente inclusiva, la innovación deberá ir acompañada de financiación, modelos flexibles de certificación y reformas estructurales que permitan a las universidades responder a las nuevas necesidades de formación.
En segundo lugar, es necesario evitar que la IA genere una nueva brecha estructural. El acceso a herramientas avanzadas de inteligencia artificial no puede convertirse en un privilegio de las instituciones con más recursos o de los estudiantes con mayor capacidad económica. Garantizar un acceso equitativo a estas tecnologías es fundamental para evitar que la transformación digital acentúe las desigualdades que ya existen.
Por último, el documento pone el foco en la equidad algorítmica y la soberanía de los datos. En aplicaciones de alto riesgo, como las relacionadas con la admisión o el seguimiento del alumnado, es necesario evitar que la tecnología automatice procesos de exclusión. La supervisión humana, la transparencia y la explicabilidad de los sistemas y el apoyo a las lenguas con menos recursos son elementos esenciales para proteger a los colectivos infrarrepresentados.
Las advertencias sobre los riesgos y los retos de la IA, como las planteadas por Bill Gates, ponen de manifiesto la urgencia del momento. Pero experiencias de trabajo colaborativo como ASEFInnoLab7 muestran también que las universidades no solo deben reaccionar ante los cambios que está generando la inteligencia artificial, sino que pueden anticiparlos, orientarlos y contribuir a dar forma a las políticas que determinarán cómo afrontaremos esta transformación.
Con la participación de Cinta Gallent-Torres en esta iniciativa, la Universitat de València se ha incorporado a este debate internacional sobre el papel de las universidades ante la IA y ha contribuido, desde su experiencia y compromiso con una educación responsable e inclusiva, a la construcción de propuestas orientadas a garantizar que la transformación impulsada por la inteligencia artificial no deje a nadie atrás.
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