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Francisc Almela i Vives. Otro intelectual olvidado

  • 31 agosto de 2026
Francesc Almela i Vives. Otro intelectual olvidado

La Biblioteca Histórica de la Universitat de València organiza la exposición «Francesc Almela i Vives. Otro intelectual olvidado», que se inaugurará el 7 de octubre de 2026 y permanecerá abierta hasta el 3 de enero de 2027 en la Sala Duque de Calabria. La muestra pretende recuperar y poner en valor la figura y la trayectoria intelectual de Francesc Almela i Vives.

Francesc Almela i Vives es, sin ningún tipo de duda, uno de los hombres de letras más significativos de la llamada «generación de 1930». Cultivó prácticamente todas las facetas del oficio de escritor e intelectual: fue periodista, bibliógrafo, erudito e historiador, y posee una considerable obra poética, narrativa y teatral.

Nació el 9 de noviembre de 1901 en Vinaròs, aunque residió allí muy poco tiempo, ya que pronto la familia se trasladó a Valencia. Allí cursó el bachillerato en el Instituto General y Técnico, pero la muerte de su padre, en 1914, le obligó a compaginar los estudios con el trabajo como escribiente en una notaría. A pesar de las dificultades, terminó licenciándose en Filosofía y Letras por la Universidad de Valencia, en la especialidad de Ciencias Históricas.

Desde joven orientó su compromiso hacia el ámbito cultural, donde desarrolló una intensa actividad. Presidió La Nostra Parla, entidad creada en 1916 con núcleos en Valencia, Palma y Barcelona, con la voluntad de reforzar la unidad de la lengua. Asimismo, fue vicepresidente de la Agrupació Nacionalista Escolar, nacida a finales de 1918 en el entorno universitario. Años después participó, junto a figuras como Navarro Borràs, Caballero Muñoz, Adolf Pizcueta o Miquel Duran de València, en la fundación de Taula de Lletres Valencianes, revista que acabaría dirigiendo en su etapa final. Desde este grupo impulsó una notable actividad literaria y a favor de la campaña por la unificación ortográfica, que desembocaría en las Normas de Castellón de 1932. Paralelamente, desde las tertulias del Cercle de Belles Arts, contribuyó a poner en marcha la revista Nostra Novel·la, aparecida en 1930, de la que fue director literario.

El 26 de enero de 1935 ingresó como director de número en el Centre de Cultura Valenciana. Ya había publicado los libros de poemas L’espill a trossos (1928) y Joujou (1933), y había estrenado obras teatrales como L’Antigor, con buena acogida por parte del público y de la crítica.

La Guerra Civil española, que supuso una profunda ruptura en la vida cultural, llevó a muchos escritores al silencio o a un cambio de rumbo. En la posguerra, Almela i Vives publicó La llum tremolosa (1948), La columna i les roses (1950) y Les taronges amargues (1955). Paralelamente, fue reconocido por prestigiosas instituciones académicas: fue nombrado académico correspondiente de la Real Academia Española y, posteriormente, también de la Real Academia de la Historia, así como de otras instituciones como la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona o la Hispanic Society of America. Este reconocimiento se vio reforzado por su actividad como bibliófilo, especialmente a través de la Llibreria Valenciana, abierta en 1941, que en poco más de una década generó decenas de catálogos. Durante estos años también escribió y dirigió documentales para Cifesa.

Continuó activo hasta el final de su vida como archivero municipal y cronista de Valencia, ciudad en la que murió en 1967.

La exposición, comisariada por Josep Ballester, se estructura en torno a cuatro ámbitos:

  • Periodista
  • Bibliófilo y librero
  • Estudioso, historiador y divulgador
  • Escritor y traductor