La astrofísica Jocelyn Bell afirma que la presencia de mujeres en los departamentos académicos “los hace más resistentes, más fuertes y más competentes”

 

La descubridora de los púlsares, la astrofísica Jocelyn Bell, ha afirmado, al recibir el doctorado ‘honoris causa’ de la Universitat de València, que la presencia de mujeres en los departamentos académicos “los hace más resistentes, más fuertes y más competentes”. En especial “en tiempo de cambios rápidos o inesperados”. La sesión de investidura se celebró el viernes 10 de noviembre en el Paraninfo del edificio histórico de La Nau. La ‘laudatio’ ha sido leída por Pascuala García Martínez, profesora de la Facultad de Física.

“Dado que no hay muchas mujeres en el campo de la física y de la astronomía en mi país, me alegro que hoy concedan este título a una mujer astrofísica. En mi país, hemos tenido que luchar durante mucho tiempo para conseguir la plena aceptación de las mujeres científicas, pero las cosas empiezan a cambiar. Por supuesto, esto supone también un gran cambio para los hombres”. Así se ha expresado la descubridora de la primera señal de un púlsar en el año 1967.

Bell ha recordado que se encontraba de visita en la Universitat de València, en febrero de 2016, cuando se anunció el descubrimiento de la radiación gravitacional, que Einstein había predicho hacía 100 años. “Así que expreso mi agradecimiento a las personas que me invitaron a Valencia, y al Departamento de Física para permitirme estar presente en aquella memorable ocasión”.

Actualmente, Jocelyn Bell es presidenta de Royal Society of Edinburgh y de la Academia Nacional de Edimburgo, y no ha rehuido, en su discurso, los temas de la máxima actualidad: “Escocia siempre ha estado muy unida en Europa, independiente de Inglaterra, y desearía quedarse en Europa. Pero, tristemente, el Reino Unido abandona la Comunidad Europea. Una vez más, existe una voz fuerte a favor de la independencia de Escocia. No sé cómo acabará esto. Entiendo la reticencia de España a aceptar a países separatistas, y esto influirá indudablemente en cualquier decisión escocesa. Sin embargo, me gustaría destacar los vínculos fuertes y de larga duración que Escocia tiene con Europa, y cómo la Universitat de València está reforzando hoy estos vínculos”.

El discurso íntegro de Jocelyn Bell se puede consultar clicando aquí.

Por su parte, Pascuala García Martínez ha dicho sobre Jocelyn Bell: “Es consciente que es un modelo para muchas mujeres y niñas. Desde la soledad de ser la primera y única mujer en numerosos premios y cargos de responsabilidad, ha huido del síndrome de la abeja reina, aquellas que entienden el ascenso de las mujeres a los lugares de poder como una guerra que todas tienen que ganar por ellas mismas, sin ayuda”. Y ha añadido: “Ha luchado por la igualdad, por los derechos de las mujeres, por los derechos humanos toda su vida: ‘las sociedades serán más saludables si son más diversas’, argumenta, ‘La diversidad rae al corazón de la manera como hacen ciencia las mujeres”.

En su intervención, Pascuala García ha denunciado la discriminación de las mujeres científicas, que ha ejemplificado en la persona de Jocelyn Bell, quien descubrió los púlsares, pero la academia sueca concedió el premio Nobel a un hombre: Antony Hewish, el superior jerárquico de Bell: “Los premios Nobel suponen un reconocimiento público a la excelencia y la visibilidad en un campo científico determinado y es notorio que el trabajo de las científicas no es reconocido. La media de edad entre las personas honoradas con el premio Nobel durante la última década se sitúa en los 64 años. En los años setenta y ochenta esta cifra era de 53 años. Jocelyn Bell tenía 31 años cuando se concedió el premio Nobel a Antony Hewish por el descubrimiento de sus estrellas”. Pascuala García ha concluido: “Aun así, el no-Nobel en la vida de Jocelyn significará un punto sin retorno y su vida estará ligada a protagonizar uno de los flagrantes casos de discriminación de la mujer en la ciencia”.

La laudatio se puede leer clicando aquí.

En su discurso, el rector de la Universitat de València, Esteban Morcillo, ha evocado la tradición de la Universitat de València “de mirar el cielo con objetivo científico”, que “se funde en los propios orígenes universitarios, y más recientemente en la creación, hace ya más de un siglo, del Observatorio Astronómico de la Universitat por el catedrático de cosmografía y física del globo, profesor Ignacio Tarazona”.

El rector ha indicado: “Coincidiendo con este aniversario y la conmemoración de los ciento cincuenta años del nacimiento de la profesora Marie Curie, la Universitat de València se honora a investir como doctora ‘honoris causa’ la profesora Jocelyn Bell Burnell, quien descubrió, hace cincuenta años, la primera señal de aquello que hoy conocemos como púlsar”.

Esteban Morcillo ha querido agradecer tanto al Institut Universitari d’Estudis de la Dona como la Unidad de Igualdad de la Universitat de València “el importante esfuerzo que están desarrollando, como también quiero agradecer a todas las personas que están implicadas en un trabajo silencioso pero constante, en las numerosas comisiones de igualdad de centro y de campus que trabajan para romper con los estereotipos de género, para avanzar en esa necesaria igualdad efectiva entre hombres y mujeres que es la base para el progreso de la sociedad”.

Las palabras completas del rector se pueden leer clicando aquí.

Jocelyn Bell

Jocelyn Bell Burnell (Belfast, 1943) es pro-chancellor del Trinity College de la University of Dublin, presidenta de la Royal Society of Edinburgh y profesora visitante del Mansfield College de la University of Oxford.

Graduada en Física por la University of Glasgow y doctora por la University of Cambridge, la doctora Bell ha desarrollado su actividad docente e investigadora en las universidades de Cambridge y Southampton, en el Mullard Space Science Laboratory del University College London, en el Royal Observatory d’Edimburg, en The Open University y ha sido profesora visitante en la universidad Princeton, así como decana de Ciencias de la University of Bath.

Descubrió la primera señal de un púlsar en 1967. Este descubrimiento dio lugar al Premio Nobel en 1974 a su director de tesis, Antony Hewish y a su director del departamento Sir Martin Ryle. Jocelyn Bell no fue distinguida junto a ellos, y esta falta de reconocimiento produjo una gran controversia en la comunidad científica. Mujer comprometida, ha ejercido funciones ejecutivas en numerosas instituciones.

Autora de más de 105 publicaciones científicas además de libros i capítulos de libros, ha recibido numerosos premios como la Michelson Medal del Franklin Institute, la Herschel Medal de la Royal Astronomical Society de Londres, l’Edinburgh Medal y la medalla de oro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y ha sido investida Doctora “Honoris Causa” por numerosas universidades, entre ellas la de Glasgow, Sussex, Warwick, York, Leeds, Harvard, Durham, Manchester, Strathclyde i Rutgers, entre otras.

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